Seguramente alguna vez te pasó que intentaste usar la sal para alguna receta y te costó bastante porque estaba apelmazada y quizás había algo de líquido en el salero. Esto es una muy mala señal porque este mineral no se lleva nada bien con la humedad.
A veces no es más que por el propio ambiente. La sal tiene la capacidad de absorber la humedad, lo que hace que ya no corra como debería al usarla. En esos casos, seguramente te recomendaron ponerle un poco de arroz. Sin embargo, deberías saber cuál es la mejor forma de hacerlo.

Lo peor es la humedad de la sal.
En primer lugar, tenés que recordar que el salero también necesita ser lavado e higienizado de vez en cuando. No deberías dejar que se formen costras, ya que esto facilita la acumulación de humedad. Después, tenés que secarlo muy bien.

Así lo podés evitar.
Justamente, si no querés que se llene de humedad, no tenés que dejar ni una gota de agua o líquido dentro de este objeto. Una buena idea es secarlo con servilleta de papel, que absorberá el agua y lo dejará completamente seco. Una vez seco, ahí ya podés usar este truco milenario.
Vas a conseguir un filtro de bombilla y lo vas a rellenar con algunos granos de arroz. Después, vas a cerrar muy bien con el precinto que normalmente viene con este elemento. Colocá esto en el fondo de tu salero y luego añadí la sal encima. Esto te va a solucionar todo.

El arroz es una buena solución.
El arroz va a absorber constantemente la humedad que pueda llegar a entrar en la sal. De esta forma, siempre va a estar protegida y no vas a tener que lidiar con los granos de arroz sueltos, que a veces pueden terminar en la comida si se hace de otro modo.