¿Con ganas de ampliar tu precioso jardín y llenar tu casa de hermosas flores? Entonces tenés que sembrar una planta pequeña, exótica y de pocos cuidados que, de acuerdo a los expertos en jardinería, se cultiva en primavera y florece en las estaciones más cálidas del año: la Lunaria Annua.
Su nombre científico es Lunaria Annua, aunque popularmente es muy conocida como Monedas del Papa, dado que al caer sus flores y liberar semillas tras su maduración queda una lámina nacarada sujeta a la rama, como emulando a unas medallas de nácar. ¿Lo mejor de todo? Duran muchísimo tiempo y resultan idóneas para diferentes decoraciones florales.

Postal de una linda planta de Lunaria Annua fotografiada de cerca.
Lunaria Annua, una planta pequeña, exótica y de pocos cuidados que florece en primavera-verano
La planta de Lunaria Annua pertenece a la familia de las Brasicáceas, alcanza un tamaño de hasta 140 cm de alto y tolera muy bien el frío, aunque sus preciosas flores se lucen en primavera-verano. Su inflorescencia termina en racimos de colores blancas, lilas, rosadas o violáceas. ¡Sí, sientan perfectas en canteros y le dan ese toque especial al jardín!

Este es el aspecto de la Lunaria Annua tras convertirse en una lámina nacarada.
Como esta hermosa especie se reproduce con facilidad, no es exigente con el suelo y requiere de pocos cuidados para crecer tan frondosa como sana, a continuación te mostraremos los mejores consejos de especialistas en botánica para animarte a plantar una Lunaria Annua en casa y conquistar a tus invitados con su belleza.

El frente de una casa decorada con Lunarias Annuas sembradas en tierra fértil.
Las semillas de la Lunaria Annua pueden sembrarse a finales del invierno o en primavera, pues es una planta de fácil germinación que soporta estar a pleno Sol o media sombra.
Si bien sus flores sirven para realzar cualquier florero en interior, sus frutos se recogen para hacer ramos decorativos porque sus septos plateados-nacarados persisten tras la dehiscencia.
Esta variedad de planta exótica prefiere un sustrato liviano y húmedo, pero evitando el encharcamiento para no dañar sus raíces. ¿La recomendación? Contar con un buen drenaje y riego moderado.