Existen tantas plantas raras en el mundo y creciendo libremente, que muchas veces no las entendemos, podemos confundirlas con maleza o yuyos y quitarlas sin saber que pueden llegar a ser bastante beneficiosas para la salud por sus poderes curativos y medicinales.
Esta en particular la conocen como Mimosa Púdica, se llama así precisamente porque tiene un efecto que, cuando la tocás se cierra inmediatamente. Lo hace como un mecanismo de defensa para no ser comida por los depredadores. Son originarias de las selvas tropicales de América del Sur.

La Mimosa Púdica es silvestre y bastante especial.
Otros también llaman a estas plantas como dormilonas o vergonzosas, crecen libremente y las vas a ver más que nada cerca de ríos o espacios que les recuerden el hábitat natural de las selvas. Este mecanismo de cerrarse también les sirve para no perder demasiada agua durante las olas de calor y conservarlo en sus hojas.

Se cierran al tocarlas.
A los más chicos normalmente les encanta esta especie porque se divierten viendo cómo se cierran solo con el tacto y pueden ser entretenidas, aunque hay que tratarlas con cuidado. A simple vista no son más que una hierba silvestre, pero la realidad es que cuentan con varias propiedades.
Las Mimosas, desde el punto de vista farmacológico, demostraron tener propiedades antibacterianas, antimicrobianas, antiasmáticas, anticonceptivas, analgésicas, afrodisíacas, anestésicas, antidepresivas, sedantes, antialopécicas, anticonvulsivantes e hiperglucemiantes, entre muchas otras.

Tienen propiedades medicinales.
Precisamente por eso es que si encontrás algunas de estas plantas por ahí no deberías cortarlas. Podés mantenerlas en maceta aunque son bastante delicadas, crecen mucho mejor de manera silvestre y en suelo directo, sino podés intentarlo manteniendo la humedad en un sustrato sin encharcar.