Si tenés una mesa de plástico que luce vieja o rayada, te contamos cómo con unos simples pasos podés devolverle su aspecto original sin necesidad de gastar de más. Con una buena limpieza, un poco de lija y la pintura adecuada, se puede transformar completamente y darle una nueva vida dentro del hogar o en espacios exteriores.

Primero limpiá bien la mesa y lijá para sacarle el brillo. Luego, tendrás que pasarle una capa de adherente para plásticos.
Para empezar, es fundamental limpiar la superficie con un desengrasante y asegurarse de que esté libre de polvo. Si la mesa de plástico tiene un acabado brilloso, se recomienda lijarla con grano 280 hasta que quede opaca. Luego, aplicar un adherente específico para plásticos, que permitirá que la pintura se fije mejor. Con una pasada es suficiente. Finalmente, se puede pintar con un esmalte tres en uno en aerosol, aplicando capas finas a 20 centímetros de distancia para lograr un acabado prolijo y duradero.

Aplica capas finas del aerosol dejando secar entres sí.
Este truco no solo sirve para la mesa de plástico, sino también para sillas, reposeras y otros muebles de exterior. Renovar con color es una gran opción para darles una segunda oportunidad y mantenerlos impecables por más tiempo.
Con esta técnica, lo que parecía un mueble descartable se convierte en una pieza renovada, perfecta para seguir usando en el hogar. Así que antes de pensar en deshacerte de tu mesa de plástico, probá este método y dejala como nueva.

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Eliminá las manchas de grasa con este truco fácil y rápido
Por otro lado, las superficies de la cocina suelen llenarse de grasa con el uso diario y a veces limpiarlas puede ser complicado. Sin embargo, hay un truco casero que ayuda a eliminar la grasa acumulada sin esfuerzo y con productos que seguro tenés en casa.
Solo necesitás vinagre blanco, bicarbonato de sodio y un poco de agua tibia. Mezclá estos ingredientes en un recipiente y aplicalos sobre la superficie engrasada con la ayuda de una esponja o un paño. Dejá actuar unos minutos y luego frotá suavemente. El vinagre disuelve la grasa, mientras que el bicarbonato potencia la acción limpiadora y desodoriza el área.
Este método es ideal para limpiar mesadas, hornallas y azulejos sin necesidad de productos químicos agresivos. Además de ser económico, deja un acabado impecable y evita la acumulación de residuos grasos en la cocina.