En el mundo de la cosmética, el perfume sólido llegó para revolucionar la forma en que usamos fragancias y hoy se posiciona como una de las tendencias más buscadas por las millennials y centennials. Lejos de los frascos de vidrio pesados y tradicionales, este formato se destaca por ser práctico, ecológico y, sobre todo, natural.
El perfume sólido es una alternativa a los perfumes líquidos convencionales. Se presenta en forma de una pasta compacta que se aplica directamente sobre la piel. Su base está hecha de ingredientes naturales como aceites, ceras y esencias, lo que lo convierte en una opción ideal para quienes buscan una fragancia más orgánica, sin aditivos ni químicos agresivos y más económica.

Cada vez más personas se despiden de los perfumes convencionales.
Cómo preparar tu propio perfume sólido
Ingredientes
30 g. de aceite de coco (o almendras, jojoba, etc.)
8 g de cera de abeja o vegetal (si preferís una opción vegana, podés elegir cera de soja)
30 gotas de aceite esencial a elección
1 cápsula de vitamina E (opcional).

Manos a la obra.
Paso a paso
Colocá la cera de abeja o vegetal en un recipiente resistente al calor, y derretí a baño María. Hacelo a fuego bajo, para evitar que la cera se queme.

La cera de abeja se usa mucho en la cosmética natural, pero no es vegana.
Agregá el aceite de coco (o el que elegiste) a la cera derretida. Revolvé bien hasta que todo se mezcle completamente.

Podés combinar esencias como lima y coco, flores blancas y rosas, etc.
Cuando la mezcla esté bien combinada, incorporá el aceite esencial que hayas elegido. Si querés que el perfume dure más tiempo, podés añadir en este paso la cápsula de vitamina E que además nutrirá la piel.

Si querés un perfume más duradero, agregá más cantidad de esencia.
Antes de que se enfríe, vertelo en un recipiente para que se solidifique. Dejá enfriar el perfume sólido durante unas horas y ¡listo!

Llevalo en una latita o en un contenedor retráctil como labial.
El perfume sólido puede durar varios meses, siempre que lo mantengás en un lugar fresco y seco. Evitá que tu eau de toilette casero esté en contacto directo con el calor, ya que puede derretirse o perder sus propiedades. Si hace calor, es recomendable guardarlo en la heladera para evitar que se derrita. Nunca lo llevés en el bolsillo, para no ablandarlo con tu calor.