¿Quién no pasó alguna vez por la desesperación de estrenar un par de zapatos hermosos, pero que aprietan tanto que parecen diseñados para el sufrimiento? A veces, por más que los uses una y otra vez, no lográs que se amolden a tus pies y terminás dejándolos en el fondo del placard. Pero no te preocupes más, aquí te traemos el truco viral definitivo para agrandar esos calzados que te quedan chicos y convertirlos en tus favoritos sin sufrir en el intento.

Olvidate de los dolores en el pie con este consejo.
En las redes sociales circulan infinidad de trucos para solucionar problemas cotidianos y uno de los más virales promete agrandar tus calzados de manera sencilla con solo una bolsa con agua. El método es muy fácil: llená una bolsa plástica con agua (si es hermética, mucho mejor) y colócala dentro del accesorio que querés estirar, asegurándote de dejar algo de espacio para poder manipularla con facilidad. Luego, poné los zapatos en el freezer y dejalos toda la noche. Al congelarse, el agua se expandirá y ensanchará el material del mismo. Al día siguiente, retirá la bolsa y verás cómo se adaptan a tu pie sin apretar ni causar molestias.

Este truco sirve tanto para los zapatos como para las zapatillas.
Si este truco no te da el resultado esperado o simplemente querés conocer otras formas de solucionar este problema, existen varios métodos caseros igual de efectivos que te ayudarán a amoldar tus zapatos sin tener que gastar dinero en un zapatero ni resignarte a comprar un par nuevo. A continuación, te compartimos más alternativas para que encuentres la que mejor se adapte a vos.
Técnicas para agrandar los zapatos
Uno de los métodos más sencillos y efectivos para amoldar el calzado es simplemente usarlo en casa durante varios días antes de salir con ellos a la calle. Esto permite que los zapatos se adapten progresivamente a la forma del pie sin generar molestias. Sin embargo, si aún los sentís demasiado ajustados, podés recurrir a un truco extra: ponerte medias gruesas y aplicar calor con un secador de pelo. Para hacerlo correctamente, configurá el secador en un nivel de calor medio y dirigí el aire caliente hacia la zona más apretada durante 20 segundos, manteniéndolo a unos 30 cm de distancia y moviéndolo de un lado a otro para evitar dañar el material. Después, caminá con el calzado puesto y mové los dedos mientras se enfrían. De este modo, la tela o el cuero se expandirán y se logrará un ajuste más cómodo.

Aunque te cueste creerlo, este truco funciona muy bien.
Si preferís un método más práctico y natural, podés usar una papa cruda. Solo necesitás elegir una que encaje en la punta del calzado, pelarla y envolverla en papel de seda o en una bolsa de tela delgada. Luego, colocala dentro del zapato y dejala actuar toda la noche. La papa liberará un líquido natural que suavizará el material, lo que permitirá que la horma se ensanche poco a poco. Si después de una aplicación todavía sentís el calzado ajustado, repetí el proceso hasta conseguir el ajuste perfecto.