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Plantas

La misteriosa planta suculenta que no tiene hojas y desprende una sustancia tóxica

Esta planta es hermosa, pero peligrosa.

Nicolás Amato
Nicolás Amato
Plantas. Fuente:(X).
Plantas. Fuente:(X).

Entre las muchas especies que decoran jardines y balcones, hay algunas que destacan por su extrañeza. Una de ellas es una suculenta sin hojas, de apariencia singular y con nombres tan curiosos como “árbol esqueleto” o “Juan desnudo”. Esta planta, conocida científicamente como Euphorbia Tirucalli, puede parecer inofensiva, pero guarda una sorpresa peligrosa en su interior.

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La Euphorbia Tirucalli, también llamada árbol esqueleto, puede parecer frágil, pero guarda una toxina en su interior.

Se trata de una de esas plantas que requieren cuidados especiales, sobre todo al manipularlas. El motivo es su látex interno, una sustancia tóxica que puede causar irritación en la piel o en los ojos. Este líquido blanco, que se desprende al cortarla o dañarla, obliga a usar guantes siempre que se trabaje con ella. A pesar de su aspecto despojado, es una especie ornamental muy apreciada por su resistencia al sol y su forma escultural.

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Al manipular esta suculenta es fundamental usar guantes, ya que su látex puede causar irritaciones.

Estas plantas, aunque delicadas en invierno, prosperan con sol de mañana y riegos espaciados. En verano, pueden desarrollar pequeños brotes verdes que luego caen con el frío. Adaptada a suelos minerales como los que contienen perlita o vermiculita, es ideal para coleccionistas y amantes de las plantas inusuales. Basta tener precaución y respetar sus particularidades para disfrutar de su presencia sin riesgos.

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Aunque sin hojas, esta exótica planta adorna jardines y balcones con su forma escultural y única.

 

 

El secreto para mantener saludables tus suculentas todo el año

Por otro lado, cuidar suculentas puede parecer sencillo, pero hay trucos que marcan la diferencia. Una de las claves está en la elección del sustrato: lo ideal es usar una mezcla bien drenante, como tierra con perlita, arena gruesa o vermiculita. Estos componentes evitan que el agua se acumule en las raíces y previenen el temido pudrimiento.

La cantidad de riego es otro factor esencial. Durante el verano, la mayoría de las suculentas agradecen uno o dos riegos semanales, mientras que en invierno conviene reducir la frecuencia a cada quince días o menos. Siempre es mejor pecar de poca agua que de demasiada, ya que el exceso es el enemigo número uno de estas plantas resistentes.

Por último, la exposición solar hace una gran diferencia. Muchas suculentas necesitan al menos unas horas de luz directa al día para mantener su forma compacta y su color intenso. Una ventana orientada al este o al norte puede ser ideal. Cuidarlas bien no solo asegura su belleza, sino también su longevidad.