Si te encanta aprovechar todo lo que la naturaleza tiene para ofrecer y te interesa la jardinería, este dato te va a encantar. La próxima vez que disfrutes de una granada, no descartes las semillas, porque podés convertirlas en una hermosa planta frutal en tu propia casa. En Argentina, esta fruta está en temporada de febrero a agosto, aunque su mayor presencia en el mercado se da durante marzo, abril y mayo. Se cultiva principalmente en las provincias de Córdoba, Mendoza y San Juan, pero gracias a este sencillo truco podés tenerla en el fondo de tu patio.
Además de su sabor fresco y jugoso, este fruto es una verdadera joyita para la salud. Está repleto de antioxidantes naturales que ayudan a proteger las células, combatir los radicales libres y reducir procesos inflamatorios. También aporta beneficios para el sistema cardiovascular, ya que puede ayudar a disminuir la presión arterial, mejorar la circulación y regular los niveles de colesterol. Como si eso fuera poco, refuerza las defensas, colabora en la lucha contra infecciones y alivia molestias articulares. El valor nutricional de la granada es altísimo: aporta vitaminas A, B, C y E, además de minerales esenciales como hierro, potasio y calcio.

Una fruta deliciosa para disfrutar a pleno bajo el sol otoñal.
Si querés saber cómo cultivar la granada desde cero, tomá nota: empezá por extraer algunas pepitas de la fruta y enjuagalas bien para quitarles la pulpa que podría dificultar la germinación. Luego, buscá un recipiente plástico con agujeros en la base, para que el agua pueda drenar sin problemas. Llenalo con un buen sustrato, colocá las semillas, cubrilas apenas con tierra y humedecé con un poco de agua. Tapalo con la misma tapa del envase o buscá algo para hacerlo y dejalo en un lugar cálido y luminoso dentro de casa. En unos 15 a 20 días vas a ver los primeros brotes. Aunque esta especie tarda entre dos años y medio a tres en florecer, una vez que lo haga, vas a tener una planta que te acompañará por muchísimo tiempo y que, con los cuidados adecuados, te dará frutas deliciosas año tras año.

Cuando los plantines ya estén desarrollados, es el momento ideal para trasplantarlos a una maceta.
Cuidados de la planta de granada
Para que el árbol de granada crezca saludable, fuerte y repleto de frutos cada temporada, es fundamental tener en cuenta una serie de cuidados esenciales que garantizan su buen desarrollo y una cosecha abundante. Con un mantenimiento adecuado, esta especie frutal no solo embellecerá tu espacio verde, sino que también te recompensará con una producción deliciosa año tras año.
Luz: lo ideal es ubicarlo en un lugar donde reciba sol pleno durante todo el día. Cuanto más expuesto esté al calor y la luz natural directa, mayor será la cantidad y la calidad de sus frutos. En zonas con sombra o luz insuficiente, el árbol florecerá poco y los frutos que produzca serán más pequeños, escasos y con sabor amargo.
Riego: durante el primer año, se recomienda regar una vez por semana si no hay lluvias. Luego de ese período inicial, solo será necesario regarlo cuando la tierra esté completamente seca. Si bien esta planta tolera la sequía, la falta de agua reduce su capacidad de fructificar y afecta el tamaño de los frutos.
Sustrato: prefiere suelos ligeros, bien aireados, profundos y con buena capacidad de drenaje. Si el terreno es alcalino, es mejor, ya que favorece su desarrollo.

La granada también se puede cultivar en macetas.
Poda: se aconseja podar en los meses fríos para eliminar ramas secas o mal ubicadas, y así mantener una forma armónica. También es importante aclarar la copa para que el aire y la luz puedan circular libremente, lo que ayuda a equilibrar la parte aérea con la raíz.
Fertilización: en primavera y verano, es recomendable enriquecer el suelo con abonos orgánicos como compost o humus. Además, se puede aplicar sulfato de amonio alrededor del perímetro de las raíces para estimular el crecimiento y mejorar la producción de frutos.