Una tendencia que viene del universo beauty es viral y promete convertirse en el nuevo básico de tu rutina facial. Lo mejor de todo es que es natural, económico y efectivo. Hablamos del pepino y de su uso directo sobre la piel.
Lejos de ser solo un clásico en las máscaras caseras de antaño, hoy se reinventa con una técnica simple que podés sumar en tu día a día para lograr un piel hidratada, luminosa y descansada. Solo necesitás este vegetal fresco y de dos a tres minutos para favorecer el rostro.

Redescubrí este clásico.
Cómo aplicar pepino en la piel
Este truco casero tiene su magia, pero también sus reglas. Para que funcione realmente, seguí este paso a paso que ya es furor entre las amantes del skincare natural.
Elegí un pepino fresco y maduro
Que sea preferentemente orgánico, ya que lo vas a aplicar directamente sobre la piel. Lavalo bien y llevalo a la heladera al menos unas horas antes de usarlo. El frío potencia el efecto tensor.

Usá solo una parte.
Cortá el pepino
No le quites la cáscara, cortá el pepino por la mitad. Guardá el resto en el frío para otro día y usar la otra para el tratamiento.
Aplicá
Frotá suavemente el pepino frío por el sobre la piel limpia durante 2 a 3 minutos. Hacelo con movimientos ascendentes, insistiendo en las zonas donde suelen aparecer líneas de expresión, ojeras o manchas.

Algunas personas congelan el pepino.
Dejá actuar
Dejá que el jugo de pepino se absorba solo durante unos minutos. Luego, si lo deseás, podés continuar con tu hidratante o protector solar después de enjuagar la piel de la cara.

Acompañá los tratamientos con buenos hábitos.
Repetí el tratamiento
Con constancia, cada dos o tres días repetí la aplicación y vas a notar la diferencia con el paso de las semanas. Tendrás una piel más hidratada, luminosa y tonificada.

Las mascarillas caseras con pepino y aloe también funcionan.
El pepino contiene más de un 90 % de agua, lo que lo convierte en una bomba hidratante natural. Además, tiene vitamina C, antioxidantes y propiedades antiinflamatorias que ayudan a descongestionar y suavizar la piel.

Continuá con la rutina.
Su aplicación en frío contribuye a reducir bolsas y ojeras, mientras que el masaje estimula la circulación y deja la piel con ese efecto fresco que tanto se busca por la mañana.
Este ritual, que parece sacado de una receta de abuela, hoy vuelve con fuerza en clave beauty millennial. Es ideal para antes del maquillaje, después de un día largo o simplemente como un mimo para vos.