En cuestiones de cuidado personal hay clásicos eternos, y entre ellos, el bálsamo labial ocupa un lugar privilegiado. No importa la estación del año: tener los labios cuidados, con textura suave y ese brillo sutil pero trendy, es clave en cualquier rutina.
El bálsamo labial no solo protege contra la resequedad provocada por el frío o el sol, sino que también este must de cuidado personal puede funcionar como base para un lipstick mate, para dar un acabado jugoso y hasta como iluminador natural en zonas puntuales del rostro.

Incluso podés emprender con esto.
Si querés un buen bálsamo labial buscá uno que hidrate, repare y actúe como escudo ante los factores externos. Este producto de belleza, es ideal para quienes buscan un look más relajado y natural, ya que su efecto glossy con apenas un toque de color o aroma eleva cualquier maquillaje sin esfuerzo.
Las versiones actuales se reinventan constantemente, con ingredientes orgánicos, tonos suaves, y hasta propiedades antioxidantes. El plus es que ahora podés crear tu propio bálsamo labial en casa y sumarte al movimiento del clean beauty.

La manteca de cacao es la alternativa.
Si te gusta lo natural y te tienta la idea de llevar en el bolso un bálsamo labial hecho por vos misma, tomá nota. Esta receta tiene lo justo: ingredientes nobles, aroma personalizable y un resultado con textura de lujo. Animate al ritual y creá tu propio must de belleza.
Ingredientes
1 cdita. de cera de abeja
1 cdita. de aceite de coco
4 gotas de aceite esencial (menta, lavanda, rosa o el que prefieras).

La cera de abeja es cada vez más usada.
Pasos a seguir
Fundí la cera de abeja junto con el aceite de coco a baño maría o en microondas (con cuidado, porque se calienta rápido).
Una vez que estén líquidos y bien integrados, agregá las gotitas del aceite esencial elegido.

Trabajá con elementos impecables.
Verté la mezcla en un frasco pequeño. Lo ideal es que sea de vidrio, por ser reciclable y conservar mejor las propiedades de la preparación.
Dejá enfriar a temperatura ambiente hasta que solidifique.

Llevalo a todos lados, no le des calor corporal.
Este bálsamo labial se conserva durante tres meses sin necesidad de refrigeración. Eso sí, evitá dejarlo en lugares de calor extremo para que no pierda su textura. Este ítem casero es más que un acto de cuidado personal: es una declaración de estilo.