Si sentís que a tu casa le falta un rincón funcional o querés darle un aire nuevo a algún ambiente sin gastar una fortuna, te contamos que con una simple placa de melamina y un poco de pintura, podés hacer magia. No hace falta ser experto ni tener un taller lleno de herramientas: con creatividad y ganas, podés transformar un espacio o una habitación con tus propias manos. Esta idea es perfecta para quienes buscan renovar sin grandes obras y apostar por soluciones prácticas que además quedan divinas.
Una de las mejores opciones es crear un escritorio flotante, ideal para espacios chicos o para sumar una zona de trabajo sin ocupar demasiado lugar. Solo necesitás una plancha de melamina cortada a medida, soportes resistentes y una mano de pintura para darle tu estilo: puede ser blanco clásico, un tono vibrante o incluso un efecto madera si querés algo más cálido. El resultado es súper prolijo, moderno y muy útil, ya sea para estudiar, trabajar o simplemente tener un lugar ordenado donde apoyar tus cosas. Es un proyecto que se hace en una tarde y cambia por completo la energía de una pared vacía dentro de cualquier habitación.

Así de lindo te quedará este proyecto. Fuente: (@decopordosmangos).
Además del escritorio, la melamina te permite hacer un montón de manualidades más: estanterías flotantes, repisas para plantas, mesas auxiliares, organizadores de pared o incluso cabeceras para la cama. Es un material versátil, económico y fácil de manipular, lo que lo convierte en el aliado ideal para quienes se animan al "hacelo vos mismo". Si tenías ganas de sumar un toque personalizado a tu casa o a alguna habitación en particular, esta es la excusa perfecta. A continuación, te dejamos el paso a paso para saber cómo podés armar tu propio escritorio flotante y dejar ese rincón tan tuyo como práctico.
Materiales
Cinta de enmascarar (cinta de papel)
Pintura latex
Ménsulas en L
Tarugos
Tornillos
Procedimiento
1. Para evitar manchar las otras paredes, protegé la zona con cinta de enmascarar.

Este paso te evita problemas a futuro. Fuente: (@decopordosmangos).
2. Pintá la pared del color que más te guste y asegurate de darle dos manos para que el acabado quede impecable.

Aquí se usó el color azul naval. Fuente: (@decopordosmangos).
3. Marcá con cinta de papel el lugar donde va a ir el escritorio flotante y, con el taladro, hacé los agujeros correspondientes. Luego, retirá la cinta.

Utilizá las brocas adecuadas para cada material. Fuente: (@decopordosmangos).
4. Colocá las ménsulas: elegí unas que se adapten bien a la estructura que vas a montar. Insertá los tarugos en la pared y ajustá los tornillos.

La cinta la podés quitar antes o después. Fuente: (@decopordosmangos).
5. Agujereá la placa de melamina, tomando bien las medidas para que coincidan con los agujeros hechos en la pared.

Si querés podés usar la cinta que sacaste de la pared como guía. Fuente: (@decopordosmangos).
6. Armá el escritorio. Para sumar un detalle decorativo y lograr un mejor acabado, podés colocar una placa de MDF por encima y otra por debajo que cubran de extremo a extremo.

La viga de madera le da más profundidad.
7. Repetí este proceso para colocar los estantes, si querés sumar espacio de guardado.

Podés esconder una zapatilla en el escritorio para que no se vean los cables. Fuente: (@decopordosmangos).
Ya tenés listo un escritorio flotante canchero y funcional que va a transformar tu habitación en un espacio único y con mucho estilo.