Las botellas de agua o las garrafas plásticas, que por lo general tiramos sin pensar en qué otra cosa podemos hacer con ellas, pueden convertirse en piezas decorativas clave, las cuales no solamente evidencian la importancia del reciclaje y la reutilización de materiales, sino que se han vuelto tendencia en redes sociales y en tiendas comunes.
Se trata de una propuesta de reutilización con la que podés convertir estos recipientes simples en jarrones con forma de fresa. Es un proyecto casero, sencillo, pero muy creativo y original, que demuestra que podés estar en tendencia o a la moda sin la necesidad de gastar de más, y lo mejor: con materiales que tenés en casa.

Este tipo de recipientes sirve de base para el proyecto de reciclaje. Fuente: (Pinterest)
Estos jarrones se hacen mediante un procedimiento de reciclaje simple, pero minucioso. Vas a cortar las botellas en diferentes tamaños y luego las vas a moldear con arcilla para darles la forma característica de una fresa. Las vas a decorar con pintura acrílica y barniz para un acabado profesional, y te vas a dar cuenta de que, en estos simples pasos y con pocos materiales, es muy fácil de hacer y que podés tener en casa jarrones con esta peculiar forma de diferentes tamaños y colores.

En redes como Pinterest muchos muestran sus resultados. Fuente: (Pinterest)
¿Qué materiales necesitás?
— Botellas o garrafas plásticas (de 1 a 5 litros).
— Arcilla para secado al aire.
— Pintura acrílica (preferentemente en tonos rojo, rosa y negro).
— Barniz en aerosol con acabado tipo vidrio.
— Pincel fino.
— Cúter o tijera resistente.
— Palito de madera o el mango del pincel (para marcar las “semillitas” de la fresa).
Una de las ventajas de este proyecto de reutilización es que vas a lograr, además de un jarrón muy decorativo y llamativo, una pieza liviana y perfecta para colocar en mesas, en estanterías, en balcones y en jardines.

Esta idea es muy decorativa. Fuente: (Pinterest)
Gracias a su estética colorida, tiene esa imagen atractiva; lo podés combinar con otros materiales o artículos, como flores o ramas verdes. Este reciclaje es un foco visual donde sea que lo pongas, lo bueno es que te invita a repensar cómo lo que se desecha puede convertirse en algo maravilloso, económico, pero también distintivo o diferencial.