Es común que, tiempo después de una mudanza o tras una revisada al fondo del depósito o del cuarto donde solemos guardar cosas que casi no usamos, aparezca, tapada con cajas y bolsas, una silla de madera vieja que nadie recordaba. Lo más probable es que tenga la pintura descascarada, alguna pata floja, un rayón o alguna marca, y que lleve bastante tiempo ahí, olvidada. Lo primero que se te viene a la cabeza es dejarla en la vereda. Pero algo te frena: te acordás de que es un tesoro y que podés reutilizarla con ideas de reciclaje si le ponés un poco de creatividad y ganas. Si te pasó algo parecido, seguí leyendo para saber qué podés hacer con esa silla, cómo devolverle su vida útil y sumarla a la dinámica de tu casa, transformada en otra cosa.
Estas sillas viejas, gracias a los proyectos de reuso, pueden convertirse en una camita para tu mascota, en una mesa auxiliar, en una mesita de noche, en un banco para el jardín o en mil cosas más. Con los materiales y herramientas adecuados, pintura, tornillos, cola de carpintero, algunos detalles decorativos y un poco de voluntad, la podés personalizar y darle un estilo propio.

Es importante saber si la silla se puede reciclar. Fuente: (Pinterest)
Lo primero que tenés que tener en cuenta es que no todas las sillas viejas sirven para reciclar. Algunas esconden mucho potencial bajo el polvo y el óxido, pero son ciertos detalles los que te van a dar la pauta. Ahí vas a ver si conviene recuperarla entera o desarmarla y aprovechar solo algunas partes.
Si revisás la silla y notás que la madera está firme, que no hay partes podridas, ni humedad, ni agujeros profundos, es buena señal para su reciclaje. En ese caso, puede servir para cualquiera de las opciones que mencioné antes. Pero si la estructura está floja, cruje o se tambalea, mejor usá solo las partes que se puedan rescatar.

Una propuesta como mesita de noche. Fuente: (Pinterest)
La madera es clave. Si es maciza, de roble, pino, cedro, mucho mejor: se puede lijar, pintar y reparar sin problema. No todas las maderas lo permiten. Las enchapadas, por ejemplo, con el tiempo tienden a despegarse o a absorber humedad. Si la estructura está sólida, aunque esté un poco golpeada o deteriorada, sigue siendo una buena candidata. ¿Qué hay que hacer? Lijarla, ponerle un poco de cola, darle una mano de pintura y meterle ganas.

Una idea de reuso por partes. Fuente: (Pinterest)
Ahora bien, si la silla tiene roturas importantes o partes que no se pueden recuperar, no la descartes del todo. El respaldo puede convertirse en un perchero; las patas, en una lámpara y la base, en un macetero. En ese caso, la idea es reciclarla por partes. A veces, el reciclaje se aplica al objeto entero; otras, conviene separarlo. Esta última opción te obliga a ser más creativo y original, y eso también tiene su encanto.