La limpieza del hogar suele ser una tarea sin fin: cuando creés que terminaste, aparece otro rincón olvidado lleno de polvo o manchas. Y ni hablar si en la casa hay chicos o mascotas, que multiplican las huellas por todas partes. Entre esos espacios que muchas veces pasan desapercibidos están los interruptores de luz, esos pequeños objetos que usamos todo el día, pero que pocas veces limpiamos. Al ser de contacto constante, los acumuladores de grasa, suciedad y bacterias encuentran ahí su lugar preferido. Pero por suerte, nuestras abuelas ya tenían el truco perfecto para dejarlos como nuevos, sin esfuerzo y en cuestión de minutos. Este método también sirve para cualquier tecla o llave de luz, y lo mejor es que no necesitás productos costosos ni químicos agresivos.
Uno de los ingredientes protagonistas de esta fórmula increíble es el alcohol etílico, un clásico de la limpieza casera que jamás pasa de moda. Este producto tiene la capacidad de desinfectar a fondo, eliminar bacterias, evaporarse rápido y no dejar rastros. Por eso, es perfecto para superficies que no pueden quedar húmedas, como los interruptores de luz. Suele usarse no solo por su eficacia, sino también por lo económico y fácil de conseguir. Este artículo de botiquín también arrasa con la mugre que muchas veces queda adherida en los comandos eléctricos después de varios días o semanas sin limpiar.

Las llaves de luz llamarán la atención de lo blanco que estarán.
La solución casera es tan simple como efectiva: en una botella con pulverizador, mezclá partes iguales de alcohol etílico y agua. Sumale unas gotitas de detergente para platos y agitá bien. Luego, humedecé apenas un paño de microfibra con la mezcla y pasá con cuidado. Recordá que nunca debe aplicarse el líquido directamente sobre las llaves de luz. En segundos, vas a ver cómo la suciedad acumulada desaparece y el brillo vuelve como por arte de magia. Este método no solo deja los interruptores de luz impecables, sino que además desinfecta sin dañar las superficies.

En cuestión de minutos van a estar como nuevos.
Otros trucos de limpieza
Además de los interruptores de luz, en la rutina diaria de limpieza hay otros rincones que suelen quedar olvidados y con el tiempo acumulan una buena dosis de suciedad. Algunos clásicos son los zócalos, las manijas de las puertas, los bordes de los marcos de ventanas o incluso los controles remotos. Por suerte, no hace falta salir a la apuradas a comprar productos caros: con ingredientes que todos tenemos en casa, como vinagre de alcohol, bicarbonato de sodio, limón o detergente para platos, podés devolverles la limpieza y el brillo en minutos. Por ejemplo, para los zócalos, basta con pasar un trapo húmedo con agua tibia, vinagre y unas gotas de detergente. Para las manijas, un poco de alcohol o una mezcla de agua con bicarbonato es ideal para desinfectar sin dañar.

Estos ingredientes no pueden faltar en tu casa.
Otro truco práctico es usar un cepillo de dientes viejo para llegar a las ranuras donde el trapo no entra, como los marcos de las ventanas o los bordes de los enchufes. Con un poco de pasta de bicarbonato y agua, podés frotar esas zonas y enjuagar con un paño húmedo. Si hay manchas más resistentes, sumale unas gotas de jugo de limón y verás cómo se van. Los controles remotos también pueden limpiarse con un paño apenas humedecido en alcohol, en el cual tenés que prestar atención de no mojar los botones. Con estos gestos simples y con solo productos que tenés en la alacena, tu casa va a quedar mucho más limpia y reluciente.