En tiempos donde el minimalismo domina la escena, Marcela Kloosterboer nos recuerda que los detalles con historia también tienen lugar en el placard contemporáneo. La actriz apareció con una camisa marfil con jabot, que grita elegancia retro con aire actual.
El estilismo de Marcela Kloosterboer fue simple y efectivo: un pantalón sastrero oscuro que enmarca la blusa protagonista, un make up soft con labios glossy y el pelo suelto con ondas naturales que tanto destacan a la actriz de “Dos 20”, nada más, nada menos.

El volado central que cae desde el cuello.
Qué es y cómo se usa el jabot
El jabot, ese volantito romántico que alguna vez adornó las camisas de la aristocracia francesa, vuelve a decir presente. Pero esta vez no lo hace de forma teatral ni excesiva: lo hace en clave smart, para sumar volumen y textura sin competir con el resto del look, tal y como lo muestra Marcela Kloosterboer.
En la elección de la intérprete de Lucía Estrella, el jabot aparece integrado a una blusa de seda opaca, sin estampas ni otros adornos, lo que lo convierte en una opción ideal tanto para el día como para un cóctel.

Hoy se moderniza con géneros livianos y cortes limpios.
La clave está en cómo se lleva: hoy el jabot habla de estilismo funcional. Combinado con jeans wide leg y mocasines para una versión diurna chic. O con falda lápiz y stilettos si el plan es de oficina.

Ideal para llevarlo como pieza statement.
También podés pensarlo con un blazer al cuerpo y botas altas si te va el vibe más dandy. Y por supuesto, si amás el maximalismo, animate a los total looks con volados, mangas globo o accesorios vintage.

Los lazos dan textura y movimiento a blusas y tops.
Otro punto a favor: la prenda de Marcela es un salvavidas cuando querés levantar un outfit sin esfuerzo. No necesitás collares, ni make up cargado. El jabot lo hace todo.

Cuellos XL aportan dulzura y un toque naif.
Así como Marcela Kloosterboer lo llevó con frescura y naturalidad, vos también podés apropiarte de esta silueta icónica y hacerla dialogar con tu estilo. Porque al final, la moda también es eso: una conversación entre el pasado que inspira y el presente que elegimos habitar.