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PLANTAS

El secreto de los jardineros para que tu árbol dé palta germine y de frutos a los 2 años

Si tenés ganas de disfrutar de este alimento delicioso recién cosechado, no te podés perder este consejo.

Luciana Richard
Luciana Richard
Paltas. Fuente: (Instagram)
Paltas. Fuente: (Instagram)

¿Te imaginás tener tus propias paltas listas para comer en apenas dos años? Olvidate de soñar con la tostada perfecta, la ensalada bien fresca o ese guacamole hecho en casa: es momento de empezar a hacerlo realidad. Los que entienden de jardinería tienen un truco bajo la manga para que tu árbol crezca rápido y se llene de frutos. Si alguna vez te preguntaste cómo hacen para que esas plantas exploten de producción, acá te revelamos el secreto que lo cambia todo.

Para que ese futuro proveedor de cremosidad verde que tanto deseás empiece a rendir en tiempo récord, hay una condición que no se puede pasar por alto: tiene que estar injertado. ¿El motivo? Los árboles nacidos de semilla son como tirar los dados. Tardan años, a veces más de una década, en empezar a dar paltas, y cuando lo hacen, los resultados pueden ser una decepción: sabores extraños, texturas fibrosas o muy lejos de lo que esperás. En cambio, el injerto funciona como un atajo directo al suceso. Se toma una parte de una planta que ya sabés que produce frutos ricos y abundantes, y se la une a otra más joven y vigorosa. Así, garantizás que tu árbol herede lo mejor y se ponga a trabajar mucho antes.

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Es posible combinar diferentes variedades al injertar, siempre y cuando los árboles sean compatibles.

Ahora bien, todo empieza por hacer germinar una semilla. Es fácil: sacá el carozo de una palta madura, lavalo bien y colocale tres escarbadientes para que puedas apoyarlo sobre el borde de un vaso con agua y dejar la parte más ancha sumergida. Ubicalo en un lugar con luz, pero sin sol directo, y cambiá el agua cada pocos días. En dos a seis semanas vas a ver cómo brotan las raíces y el tallo. Una vez que la planta mida unos 15 cm, ya podés pasarla a una maceta con tierra y empezar el camino hacia tu propio árbol. Ese primer paso es importante, pero si realmente querés asegurarte una cosecha abundante y en poco tiempo, el siguiente movimiento es animarte al injerto. 

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Sí o sí tenés que injertar tu planta de palta para que dé frutos.

Si querés aprender cómo se hace, acá te mostramos paso a paso esta técnica clave para tener tu propia cosecha de paltas en casa. Desde la elección de las ramitas hasta cómo unirlas, te acompañamos en todo el proceso para que logres un trabajo exitoso. Preparate para comprobar cómo, con un poco de dedicación, podés transformar una simple planta en una fuente inagotable de delicias verdes.

 

Cómo injertar las paltas

Para que el árbol de paltas prospere con el injerto, es fundamental elegir bien las yemas (así se llaman los brotes que se utilizan). Buscá ramitas jóvenes, de unos 8 a 10 cm, que estén sanas y muestren esos bultitos clásicos entre el tallo y la hoja: las yemas axilares, justo al borde de brotar. Lo ideal es que tengan un centímetro de grosor y provengan de una rama fuerte, con un verde intenso. Antes de empezar, asegurate de que tus herramientas estén bien limpias para evitar cualquier complicación.

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La mejor época para realizar el injerto es en primavera. Asimismo, lo ideal es hacerlo temprano a la mañana o después del atardecer. Fuente: (Ecosistema).

Hay dos métodos principales. El injerto lateral consiste en hacer un corte en forma de “V” o una incisión vertical en el portainjerto del árbol base). Después, preparás la vareta, es decir, la ramita que vas a unir, dándole una forma en cuña que encastre justo en esa abertura. El truco está en que las capas internas de ambos (el cambium) queden bien alineadas. Una vez que encajaron, envolvé la zona con cinta especial o film para conservar la humedad y proteger la unión.

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Se deben quitar las hojas de ambas ramas. Fuente: (Ecosistema).

La otra opción es el injerto de yema, donde se trabaja directamente con un brote. Elegí uno sano de la variedad que querés tener. En el árbol base, hacé una pequeña incisión en forma de “T” o una “V”. Con mucho cuidado, insertá la yema (le tenés que dar forma de cuña) en ese corte, asegurándote de que las capas internas hagan buen contacto. Luego, cubrí todo con cinta para mantenerlo firme. Después de injertar, la clave es esperar. Protegé la zona del sol fuerte y de lluvias intensas. A las 4 o 6 semanas, si la unión se ve sólida, ya podés retirar el film. A partir de ahí, cuidá tu planta como siempre: con riegos adecuados, algo de fertilizante y mucha atención.