La salvia es una de esas plantas que enamora por su aroma, resistencia y versatilidad. Pertenece al género más numeroso de la familia de las lamiáceas, con entre 700 y 900 especies que incluyen arbustos, herbáceas perennes y anuales. De todas ellas, la Salvia officinalis es la más conocida y apreciada, tanto por su uso ornamental como por sus propiedades medicinales.
Si tenés una planta de salvia que creció mucho y pensás podarla ahora que llegó el frío, mejor frená. En invierno no es momento para hacer cortes, ya que la parte aérea cumple una función fundamental al proteger los brotes nuevos que empiezan a salir desde la base. Si la recortás en esta etapa, la dejás completamente expuesta a las heladas. En lugar de podarla, una buena opción es colocar tutores y sujetarla con hilos para mantenerla ordenada sin ponerla en riesgo.

La salvia officinalis es ideal para armar canteros o ponerla en los bordes de caminos.
Una vez que pase el invierno, vas a poder hacer una poda más profunda al retirar todo el follaje seco. En verano, si querés estimular una floración más compacta para el otoño, podés reducir el tamaño de la mata a la mitad. Con estos cuidados simples, tu salvia se va a mantener fuerte y llena de vida durante todo el año.

Las flores de la salvia officinalis son de color azul lavanda y aparecen en espigas cortas y erguidas a finales de la primavera.
Cuidados de la salvia
La salvia es una planta noble, rústica y muy fácil de cuidar si se le presta atención a algunos puntos clave. Tanto si la usás como ornamental o con fines medicinales, tenerla en buen estado es muy sencillo si seguís estas recomendaciones:
Luz: necesita al menos 6 horas de luz directa por día. Si la tenés en maceta, elegí un lugar bien iluminado, como un balcón o una terraza. En interiores, colocala cerca de una ventana soleada.
Riego: no le gusta el exceso de agua. Hay que regarla cuando el sustrato esté seco, especialmente en verano. En invierno, el riego debe espaciarse aún más para evitar que las raíces se pudran.
Sustrato: necesita un suelo suelto, con buen drenaje y algo arenoso. Si la plantás en maceta, usá una mezcla para plantas aromáticas o combiná tierra negra con perlita o arena gruesa.

La salvia officinalis llena de color tu jardín.
Protección contra el frío: las heladas pueden afectarla, por lo que tal vez cubrir las raíces con mantillo puede ser una buena opción.
Reproducción: podés multiplicarla por esquejes en primavera o dividir las matas cuando ya estén muy grandes. También da buenos resultados sembrar sus semillas.