Si querés sumar un toque decorativo rústico con materiales económicos, este proyecto con palitos de brochette y madera es ideal para vos. Vas a necesitar un círculo de madera como base, palitos de brochette, mostacillas de madera, silicona caliente y un aro de madera. El resultado es funcional, estético y lo podés usar como florero, lapicero o portautensilios.

Palitos de brochette cortados y pegados en la base de madera, listos para comenzar a decorar con mostacillas
Cortá todos los palitos de brochette a la mitad. Tomá la parte sin punta y empezá a pegarla de forma vertical alrededor del círculo de madera. A medida que los vayas pegando, insertá en cada uno cinco o seis mostacillas de madera, que le van a dar peso, textura y un aire artesanal. Una vez colocadas las mostacillas, cortá el excedente superior de los palitos para que todos queden parejos y del mismo tamaño.

Mostacillas de madera insertadas en los palitos y el aro de contención ya pegado, dando forma al florero decorativo
Con la silicona caliente, aplicá un poco de pegamento en la punta superior de cada palito de brochette y uní todo con un aro de madera a modo de contención. Este proyecto de reciclaje no solo es sencillo y decorativo, sino que transforma objetos cotidianos en piezas útiles para el hogar.

aprendacomanah. Fuente:(Instagram)
Con una lata y un poco de cuerda, realizá este organizador rústico
Por otro lado, si tenés una lata vacía, un retazo de tela y algo de cuerda, podés hacer un organizador de estilo rústico sin gastar un peso.
Asegurate de que la lata esté limpia y seca. Luego, usá silicona caliente para forrar toda la parte externa con cuerda, dándole vueltas ajustadas desde la base hasta el borde superior. Para mejorar el acabado y evitar que se deshilache, podés cubrir el interior con un pedazo de tela gruesa o arpillera.
Si querés sumar un detalle decorativo, agregale un lazo de hilo sisal o una etiqueta hecha con cartón reciclado. Este organizador sirve para poner utensilios, pinceles, maquillaje o lo que quieras mantener a mano.
Es otra forma simple de aprovechar materiales que solemos descartar y convertirlos en objetos decorativos funcionales, ideales para sumar orden y calidez a cualquier rincón del hogar.