Cuando su canto se cuela entre las ramas del jardín o llega desde algún árbol cercano, más de una persona se pregunta: ¿qué anuncia la calandria? Antes de entrar en el terreno de las creencias populares, conviene conocer un poco más a fondo a esta ave tan presente en distintos rincones del país. El sinsonte calandria (Mimus saturninus), también conocida como calandria grande o común, es una especie paseriforme de la familia Mimidae, oriunda de América del Sur. Su nombre científico ya adelanta parte de su talento: el género Mimus hace alusión a su capacidad para imitar sonidos, algo que la emparenta simbólicamente con la calandria europea (Melanocorypha calandra), aunque no tengan relación genética directa.
La calandria adulta mide unos 27 centímetros y presenta un plumaje de tonos apagados. Tiene el dorso pardo grisáceo con rayas poco visibles, alas más oscuras con ribetes blancos y una cola que muestra dos manchas blancas muy características al desplegarse. El vientre y la garganta son más claros, casi blanquecinos. El pico, largo y delgado, está adaptado para capturar insectos, mientras que las patas, también largas, evidencian su hábito de desplazarse por el suelo con movimientos veloces. Esta especie es tanto insectívora como frugívora, y habita preferentemente en praderas o estepas, sin migrar durante el invierno.

Pasa la mayor parte de su tiempo en el suelo, desplazándose con cortas carreras a buena velocidad.
La temporada reproductiva arranca en primavera y se extiende durante el verano. En esta etapa, tanto el macho como la hembra construyen el nido, una estructura profunda y algo desprolija, donde la hembra pone entre 2 y 5 huevos celestes con manchas pardas. Ella también se encarga de incubarlos durante unos 14 días. Los pichones permanecen en el nido otras dos semanas, y luego comienzan a seguir a sus padres mientras aprenden a alimentarse. La calandria sufre el parasitismo del tordo renegrido, que no solo pica los huevos de esta ave, sino que deposita los propios en nidos ajenos para que otras especies los críen. Además, en el folclore argentino, donde se la bautizó como “la reina de los ojos negros”, se la asocia como símbolo de libertad, ya que no soporta el encierro, deja de cantar y puede llegar a morir si es privada de su independencia.

Un nido de calandria. Foto: (Martín de la Peña).
En cuanto a su voz, la calandria es una excelente cantora. Su gorjeo es muy agradable y tiene la particularidad de imitar con precisión el canto de otras aves. También reproduce sonidos del entorno, silbidos humanos e incluso fragmentos musicales. Su repertorio incluye una nota de alarma potente y bien marcada, que utiliza como advertencia. Aprende rápido y es muy precisa al imitar sonidos. En el imaginario popular, su canto se asocia a distintos significados que vamos a descubrir a continuación.
Curiosidades del canto de la calandria
Más allá de sus habilidades vocales y su talento para imitar sonidos, el canto de la calandria está cargado de simbolismo en muchas regiones del país. En el imaginario popular, esta ave no solo canta por instinto o comunicación, sino que también se la considera una mensajera de augurios, cambios y situaciones por venir. En las zonas rurales, se cree que el canto de este pájaro siempre es de buen augurio. Por ejemplo, si canta cerca de la cocina, se interpreta como la llegada de visitas inesperadas. Si lo hace en el patio, avisa que pronto habrá novedades. Además, su canto vivaz suele asociarse al cambio de tiempo, sobre todo a la baja de temperaturas o a la llegada de lluvias. Si esta ave canta y al mismo tiempo salta en distintas direcciones, se considera señal de que se viene un cambio climático. De forma similar, si sacude las alas con fuerza, se espera la llegada de fuertes vientos.

En muchos contextos, su canto se interpreta como anuncio de la llegada de la primavera o del verano. Foto: (Antonio Manglano).
También hay creencias más personales o afectivas ligadas a esta especie. Si este pajarito anida cerca de una casa, se dice que traerá buena armonía en el matrimonio. Por eso, destruir su nido es considerado de mala suerte. En esa misma línea, si este ejemplar entra a una vivienda, el presagio apunta a un casamiento cercano. En algunas regiones del país, como Cuyo, el canto adquiere otras connotaciones. Durante el invierno, cuando se las escucha imitar el sonido de otras aves, se cree que quieren llamar al viento Zonda.