Con sus hojas amplias, verdes y su floración de alto impacto, la achira es una de esas plantas que transforma por completo el rincón donde la pongas. Aunque en invierno pierde algo de su esplendor y muchas veces parece apagarse, no la des por perdida.
Esta especie tropical resiste más de lo que pensás y, si le das un cuidado mínimo, en verano la achira vuelve a brillar con flores imponentes que se roban la escena.

Podala después del invierno para que rebrote fuerte.
Originaria de América del Sur, la achira es una planta de rizoma que puede alcanzar hasta un metro y medio de altura. Sus flores aparecen entre la primavera y el verano, en colores que van del rojo intenso al amarillo, pasando por el naranja y el rosado.
Es habitual verla en jardines porque aporta volumen, estructura y ese aire exótico que muchas buscan para el patio o el balcón grande. Lo mejor es que la achira no exige demasiado. Sólo necesitás conocer algunos secretos para que crezca feliz.

La achira florece con todo su esplendor en primavera y verano.
Cómo cuidar tus achiras sin volverte loca
Plantala directo en la tierra si tenés jardín, o en una maceta amplia si preferís tenerla en terraza.

Una planta de jardín que podés tener también en maceta.
Necesita sol directo al menos medio día, aunque se banca la semisombra. Eso sí: si hay heladas fuertes en tu zona, lo mejor es protegerla o mover la maceta a un rincón reparado.

Sus flores exóticas van del rojo al amarillo y se sienten tropicales.
En suelo, lo ideal es agregar materia orgánica al plantar para que tenga nutrientes desde el principio.

Agrupá varias achiras para crear un rincón selvático.
Regala cada tres días en verano o cuando notes la tierra seca; en invierno, espaciá mucho más, casi una vez por semana o menos.
Si ves que las hojas se marchitan en los meses fríos, no te preocupes: la planta entra en reposo. Podés podarla a ras del suelo y tapar el rizoma con hojas secas para que no sufra el frío. Rebrota sola cuando suben las temperaturas.

Aunque parezca apagada en invierno, no la deseches.
Para multiplicarla dividí los rizomas una vez al año en primavera y plantalos separados. Vas a ver cómo en poco tiempo tenés más ejemplares llenos de vida.

Necesita sol directo, pero también tolera media sombra.
La achira no solo decora: también aporta una vibra tropical y poderosa que se nota. Usala para delimitar sectores en el jardín o en una fila junto a la pared, como cortina vegetal.

Combiná achiras con piedras o macetas rústicas para realzar su belleza.
Terminá la deco con piedras blancas o macetas de barro para potenciar su impacto. Y animate a combinarla con otras tropicales como la strelitzia o la alocasia. Vas a lograr un efecto selvático, prolijo y lleno de color sin esfuerzo.