¿El cierre de tu cartera se trabó y pensás que ya no tiene arreglo? Antes de correr a comprar otro o de pensar en llevarla a reparar, te contamos un truco casero que puede devolvérselo a la vida en cuestión de minutos. Es muy común que con el uso diario los cierres se deterioren o dejen de deslizarse bien, especialmente si la cartera estuvo guardada mucho tiempo o expuesta al polvo y la humedad. Lo mismo suele pasar con otros accesorios que se usan solo de vez en cuando. Pero eso no significa que estén rotos o que ya no sirvan. Por eso, en vez de desecharlos, hay una solución rápida y efectiva que podés probar en casa, sin gastar plata ni complicarte.
La crema corporal que usás para hidratar tu piel puede convertirse en tu mejor aliada para este tipo de situaciones. Además de sus beneficios cosméticos, también sirve para destrabar cierres que se pusieron duros y se resisten a abrir o cerrar. Su textura suave y deslizante ayuda a lubricar el mecanismo interno, lo que facilita el movimiento sin dañar la tela ni la estructura. Este truco funciona tanto en cierres metálicos como plásticos, y es útil en todo tipo de accesorios, desde mochilas, camperas, bolsos deportivos y hasta valijas de viaje. No hace falta usar productos especiales ni herramientas raras, solo una crema común, de las que todos tenemos en casa.

Usar cualquier tipo de crema para el cuerpo evita la necesidad de hacer arreglos más complejos o directamente reemplazar el deslizador.
Aplicarlo es facilísimo. Solo tenés que colocar una pequeña cantidad de crema en la superficie del cierre que funcione mal, asegurándote de cubrir bien ambos lados del riel. Después, abrí y cerrá varias veces con cuidado, para que el producto se distribuya de manera uniforme entre los dientes. Al hacerlo, vas a notar cómo el cierre vuelve a deslizarse con fluidez, sin trancarse ni generar esa fricción incómoda que muchas veces termina rompiéndolo. Es un truco sencillo, rápido y económico que puede salvar varios de tus accesorios favoritos y, de paso, alargar la vida útil de esos cierres que ya dabas por perdidos.

Aplicarla de forma correcta ayuda a que el mecanismo vuelva a deslizarse con normalidad.
Otros usos de las cremas corporales
Las cremas corporales no solo sirven para hidratar la piel o para destrabar cierres complicados. En realidad, muchos de sus componentes las convierten en grandes aliadas a la hora de resolver pequeños problemas cotidianos dentro de casa. Algunos ingredientes como aceites vegetales, lanolina o cera natural pueden tener efectos sorprendentes en superficies, objetos y materiales que nada tienen que ver con el cuidado corporal. La clave está en prestar atención a lo que contiene cada producto y usarlo de forma inteligente. Por ejemplo, las cremas con aceite de coco, muy común en fórmulas hidratantes, pueden usarse para nutrir y devolverle el brillo a muebles de madera opacos. Si tenés etiquetas o adhesivos difíciles de remover, una crema con base oleosa puede ayudarte a despegar esos restos pegajosos sin dañar la superficie.

La crema corporal tiene múltiples usos.
También podés aplicar una crema hidratante sobre zapatos de cuero para dejarlos como nuevos, sobre todo si contiene ceras naturales. En superficies como acero inoxidable o plástico, una capa finita puede ayudar a prevenir rayones y marcas, protegiendo el acabado. Las cremas con lanolina son especialmente útiles para mantener suave y flexible el cuero de sillones, camperas o calzados. También pueden usarse en espejos, ya que al aplicar una capa muy fina y luego pasar un paño limpio ayuda a evitar que se empañen con el vapor del baño. Eso sí, después de usarlas en cualquier superficie, se recomienda pasar un trapo húmedo para retirar cualquier exceso y evitar residuos pegajosos.