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JARDINERÍA

Adiós, vecinos curiosos: las plantas que cuidan tu hogar, te regalan privacidad y casi no requieren mantenimiento

Descubrí cuáles son las especies que no pueden faltar en tu jardín.

Luciana Richard
Luciana Richard
Plantas. Fuente: (Instagram)
Plantas. Fuente: (Instagram)

Tener un jardín funcional, decorativo y al mismo tiempo práctico es posible si se eligen las plantas adecuadas. Algunas especies no solo aportan belleza al espacio, sino que también cumplen un rol protector al crear barreras naturales que delimitan el terreno y reducen la visibilidad desde el exterior. Lo mejor es que muchos de estos ejemplares requieren muy poco mantenimiento y se adaptan a distintas condiciones de suelo y clima, por lo que resultan ideales para quienes buscan soluciones simples pero efectivas.

Una de las plantas más recomendadas para este tipo de usos es la Fotinia, nombre común del género Photinia, que incluye entre 40 y 60 especies de arbustos grandes y pequeños árboles de la familia Rosaceae. Pueden alcanzar entre 3 y 15 metros de altura y presentan una copa irregular con ramas angulares. Las hojas, que pueden ser de un tono rojo cobrizo al brotar y luego pasar al verde brillante, son alternas y de borde entero o levemente dentado, según la especie. Las flores, de color blanco, se agrupan en corimbos densos al final de las ramas, y mantienen su presencia en primavera. Luego aparecen frutos pequeños de color rojo intenso que persisten durante el invierno y atraen aves que se alimentan de ellos y dispersan las semillas. Gracias a su crecimiento denso, su resistencia y su atractivo visual, la Fotinia es perfecta para formar cercos vivos y asegurar intimidad sin necesidad de estructuras artificiales.

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A la Fotinia se le puede dar la forma que uno quiera. 

Otra opción muy utilizada en jardinería con este mismo propósito es la Olea Texana, conocida también como Ligustrum texanum. Se trata de un arbusto de follaje perenne y crecimiento rápido que puede alcanzar hasta 4 metros de altura. Su forma redondeada y su follaje denso, compuesto por hojas de color verde brillante con reflejos amarillos, lo convierten en una elección práctica y estética. Su rusticidad es una de sus mayores ventajas, ya que tolera distintos tipos de suelos, se adapta a condiciones climáticas variadas y mantiene su porte prolijo sin mayores intervenciones. Por todas estas características, es una especie muy elegida para cercos naturales que combinan funcionalidad con un buen aspecto visual durante todo el año. Si querés decorar tu patio con alguna de estas dos plantas, acá tenés una guía con los cuidados básicos para que estos arbustos luzcan radiantes.

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La Olea Texana llena el jardín de vida. 

 

Cuidados de las plantas

Tener plantas que sirvan como cerco vivo es una excelente manera de ganar privacidad y al mismo tiempo sumar verde al jardín. Dos especies muy utilizadas con este fin son la Fotinia y la olea texana. Ambas tienen buen comportamiento como pantalla visual, crecen rápido, lucen bien todo el año y no requieren cuidados complicados. Aun así, hay algunos puntos clave para que estas plantas se desarrollen bien y mantengan su forma y color. La Fotinia se adapta a distintos climas, aunque prefiere lugares soleados o con semisombra. Para que mantenga su característico color rojizo en las hojas nuevas, es importante que reciba buena luz. Aunque en zonas de clima muy caluroso, es recomendable ubicarla al resguardo para evitar quemaduras por los rayos solares. Necesita un suelo con buen drenaje para evitar los encharcamientos. En cuanto al riego, hay que mantener la tierra apenas húmeda, especialmente en épocas secas. También se recomienda podarla una o dos veces al año, para mantener su forma compacta y estimular el crecimiento de nuevas hojas coloridas. Un abono equilibrado en primavera puede ayudar a reforzar su follaje.

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Las flores de la Fotinia son muy llamativas. 

Por otro lado, la Olea Texana (o Ligustrum texanum) soporta bien tanto el calor como el frío moderado, y se adapta a suelos diversos, siempre que tengan buen drenaje. Agradece el sol directo, aunque también crece bien en zonas con algo de sombra. En cuanto al riego, tolera la sequía una vez que está bien establecida, por lo que no necesita agua constante. Su crecimiento rápido permite formar cercos densos en poco tiempo. Para mantenerla prolija, basta con podar en primavera o verano y remover ramas secas o deformes.