La suculenta Cotyledon tomentosa, más conocida como Garrita de Oso, es una planta muy popular, por el encanto de sus hojas acolchonadas y redondeadas que parecen pequeñas patitas. Sin embargo, no es raro que quienes la cultivan se preocupen al notar que comienza a perder hojas.
Este signo de alarma puede estar indicando un problema más serio, especialmente si las hojas se caen blandas, con manchas o un aspecto marchito. La causa más común de esta pérdida de hojas suele estar relacionada con el exceso de riego y la aparición de hongos o podredumbre en las raíces.

Una buena opción.
A diferencia de otras plantas, las suculentas necesitan muy poca agua y requieren un sustrato que drene rápidamente. Si la tierra retiene demasiada humedad, las raíces comienzan a pudrirse y la planta responde soltando hojas para intentar sobrevivir. Es importante observar también si hay un olor desagradable o si las hojas se sienten viscosas, señales claras de una infección por hongos.

Fijate en esto.
Para salvar una Garrita de Oso en estas condiciones, el primer paso es retirarla cuidadosamente de la maceta y quitar todo el sustrato. Es importante hacerlo con paciencia, evitando lastimar las raíces que aún están sanas. Una vez que la planta esté limpia, observá las raíces: si encontrás zonas negras, blandas o deshechas, deberás recortarlas con una tijera limpia y desinfectada. Esto evita que la infección siga avanzando.
Después de la poda, dejá que la planta repose sin sustrato, por al menos 24 horas en un lugar ventilado y con sombra, para que cicatricen bien las raíces. Luego, prepará una maceta con sustrato nuevo y específico para suculentas (puede incluir perlita, arena gruesa o piedra pómez para mejorar el drenaje) y volvé a plantarla.

No hace falta descartarla.
No riegues de inmediato: esperá entre 3 y 5 días antes del primer riego para evitar que las raíces húmedas se dañen otra vez. También es clave revisar el lugar donde tenés la planta. La Garrita de Oso necesita buena luz, pero no sol directo intenso, especialmente en verano. Colocarla en un lugar con luz filtrada o en semisombra puede ayudar a su recuperación y a prevenir nuevos episodios de estrés.