Si pensabas que el viejo cabecero estaba pasado de moda, te contamos que volvió con más fuerza que nunca y está marcando tendencia en las nuevas modalidades de decoración. En lugar de tirarlo, regalarlo o esconderlo, ahora se convierte en una pieza clave, lo que aporta identidad, calidez y mucha onda.
No es nada nuevo: en el mundo de la decoración, lo vintage se mezcla cada vez más con lo contemporáneo. Por eso, un cabecero bien trabajado puede definir el estilo por completo de la habitación. Son perfectos para sumar textura y carácter al espacio.
La decoración gana fuerza cuando se rescata lo afectivo y se lo adapta con gusto actual. Tapizados con telas como lino o terciopelo, estructuras recicladas en madera maciza, o modelos antiguos con detalles artesanales que se personalizan según el estilo de quien habita el espacio. Ya no se busca lo uniforme, sino lo que tiene sello propio.
Cabeceros que siguen siendo funcionales
De madera maciza tallada

De madera maciza tallada. Fuente: (Instagram).
Son resistentes, duraderos y aportan aislamiento térmico. Muchos tienen formas envolventes que protegen del frío y del roce con la pared. Además, se pueden restaurar fácilmente con pintura a la tiza o barniz natural.
De hierro forjado o bronce

De hierro forjado o bronce. Fuente: (Instagram).
Ideales para dormitorios con estilo vintage o industrial. Su estructura firme permite apoyar almohadas sin que se desplacen y algunos modelos tienen detalles curvos que sirven como soporte para colgar textiles o luces.
Estilo Luis XV

Estilo Luis XV. Fuente: (Instagram).
Estos cabeceros suelen tener formas capitoné o tapizados que, además de ser cómodos para leer o descansar, aíslan del ruido. Son perfectos para dar un toque elegante sin perder funcionalidad.
Con mesitas o pieceras a juego

Con mesitas o pieceras a juego. Fuente: (Instagram).
Muchos conjuntos antiguos incluyen mesitas integradas o estructuras que permiten sumar espacio de apoyo. Restaurarlos puede convertirlos en piezas únicas con doble uso: estética y almacenamiento.