El olor a pescado puede ser uno de los más persistentes en la cocina, incluso después de lavar platos y utensilios. Aunque el sabor de un buen plato de pescado es irresistible, el aroma que deja puede resultar poco agradable y permanecer en el ambiente durante horas.
Por suerte, las abuelas siempre tienen un truco bajo la manga para resolver estos pequeños inconvenientes del hogar de manera simple y sin recurrir a productos químicos fuertes. Uno de esos secretos, rápido y natural, consiste en aprovechar el poder de ingredientes comunes que seguramente ya tenés en tu casa.

No dejes un olor desagradable.
La combinación de limón, canela y bicarbonato de sodio no solo neutraliza el olor a pescado y otros, sino que también aporta una fragancia fresca y cálida al ambiente, creando una atmósfera mucho más agradable. Para ponerlo en práctica, solo necesitás colocar en una olla con agua hirviendo unas rodajas de limón, una ramita de canela y una cucharada de bicarbonato de sodio.

Buscá un truco sencillo.
Luego, dejá que hierva a fuego medio por unos minutos, permitiendo que el vapor se libere y recorra toda la cocina. El limón actúa como desodorante natural, la canela aporta un aroma dulce y acogedor, y el bicarbonato neutraliza las partículas que causan el mal olor.
Este truco es especialmente útil después de freír pescado, momento en el que el olor a pescado tiende a impregnar cortinas, manteles y hasta la ropa. Al dejar que el vapor actúe, notarás cómo el olor se disipa en cuestión de minutos, sin necesidad de usar aerosoles o ambientadores artificiales.

No te lleva mucho tiempo.
Además, esta técnica tiene un beneficio extra: podés reutilizar la mezcla, una vez que se enfríe, como limpiador natural para encimeras y otras superficies de la cocina. De esta forma, no solo eliminás el olor, sino que también ayudás a mantener el espacio limpio y reluciente.