Con el paso del tiempo, es normal que las joyas de oro pierdan ese brillo intenso que tanto nos gusta. Ya sea por el contacto con el aire, el polvo, la transpiración o los productos de uso diario como cremas o perfumes, las piezas de oro pueden opacarse y parecer envejecidas.
Sin embargo, devolverles su aspecto original es mucho más fácil de lo que parece. No necesitás llevarlas a limpiar ni invertir en productos costosos. Existe un truco casero, simple y muy efectivo, que requiere solo tres ingredientes que seguramente ya tenés en tu casa: agua tibia, bicarbonato de sodio y detergente líquido.

Mirá esta idea,
Esta mezcla no solo elimina la suciedad superficial, sino que ayuda a restaurar el brillo natural del oro sin dañarlo. Ideal para joyas de oro como anillos, cadenas, aros y pulseras, esta fórmula es perfecta para incorporar a tu rutina de cuidado personal. Para empezar, buscá un recipiente donde puedas sumergir cómodamente tus joyas.

Sin gastar nada.
Llená el recipiente con agua tibia, lo suficiente como para cubrir todas las piezas que quieras limpiar. Agregale media cucharada de bicarbonato de sodio y una cucharada de detergente líquido (puede ser para platos o manos, siempre que no sea abrasivo). Revolvé un poco la mezcla para que los ingredientes se integren.
Colocá las joyas de oro dentro del recipiente y dejalas reposar durante unos cinco minutos. Este tiempo permite que la solución actúe sobre la grasa, el polvo y las impurezas que opacan el oro. Si alguna pieza tiene suciedad acumulada en rincones o detalles, podés ayudarte con un cepillo de dientes de cerdas suaves para frotar con cuidado.

Excelente opción.
Pasado el tiempo de reposo, enjuagá cada joya con agua limpia y asegurate de retirar bien todos los restos de la mezcla. Luego, secalas con un paño suave o una toalla que no suelte pelusa. Vas a notar al instante cómo recuperan su brillo original y lucen como nuevas, listas para volver a usarse o guardarse correctamente.