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Jardinería

La planta que está en todos los jardines pero que nadie debería plantar jamás

Fijate si te sirve.

Camila Alderete
Camila Alderete
Enamorada del muro. Fuente: (Instagram)
Enamorada del muro. Fuente: (Instagram)

La “enamorada del muro” (Philodendron scandens o Ficus pumila, según la variedad) es una planta que se ha ganado un lugar en muchos jardines por su aspecto encantador. Sus hojas pequeñas, brillantes y de un verde intenso trepan con facilidad cualquier superficie, dándole un aire romántico y natural a muros, pérgolas y hasta fachadas completas.

Sin embargo, detrás de su belleza se esconde un problema que muchos jardineros descubren demasiado tarde: es extremadamente invasiva. Esta planta trepadora se propaga rápidamente y, si no se la controla con frecuencia, puede cubrir grandes superficies en muy poco tiempo.

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Hay que tener cuidado con ella.

Su crecimiento acelerado puede terminar asfixiando otras plantas del jardín, limitando su acceso al sol y al aire, y alterando el equilibrio natural del espacio verde. Además, las raíces aéreas de la enamorada del muro se adhieren con fuerza a las paredes y pueden dañar estructuras, revoques o pinturas, generando un mantenimiento costoso a largo plazo.

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Se propaga demasiado.

Otro factor a tener en cuenta es que, una vez establecida, es muy difícil de erradicar. Incluso si se corta, la enamorada del muro puede volver a crecer a partir de pequeñas raíces que quedaron adheridas al muro o al suelo. Esto convierte su control en una tarea constante y exigente, algo que no todos los aficionados a la jardinería están dispuestos a asumir.

En climas húmedos y templados, la planta encuentra las condiciones perfectas para desarrollarse sin límites. Esto la convierte en una especie riesgosa no solo para jardines particulares, sino también para ecosistemas urbanos, donde puede invadir espacios públicos y desplazar especies nativas. De hecho, en algunas regiones ya está catalogada como especie exótica invasora.

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Requiere mucho esfuerzo.

Si bien es posible disfrutar de su belleza en macetas colgantes o espacios controlados, lo cierto es que no se recomienda plantarla directamente en jardines ni cerca de paredes sin supervisión. Existen alternativas más amigables y de menor impacto, como la madreselva o la pasionaria, que también ofrecen un atractivo visual sin convertirse en una amenaza. La enamorada del muro necesita constante supervisión.