El termo es un aliado indispensable en la rutina diaria, especialmente para quienes disfrutan del mate. Sin embargo, con el uso constante, es común que se acumulen restos de sarro o que absorban olores desagradables que afectan el sabor del agua. Esto sucede por varios motivos: en algunas zonas el agua contiene más minerales, lo que favorece la formación de sarro, mientras que en otros lugares los termos simplemente tienden a retener olores con el paso del tiempo.
Mantener el termo limpio no solo es importante para conservar el sabor del mate, sino también para alargar su vida útil. Muchas veces creemos que basta con un enjuague rápido, pero la realidad es que estas manchas y olores requieren técnicas más efectivas.

Limpiá bien el termo.
La buena noticia es que no necesitás productos caros ni químicos complicados: con un par de ingredientes que seguro tenés en casa, podés dejar tu termo como nuevo. El primer truco es ideal para eliminar el sarro que suele pegarse en las paredes internas. Para uno de un litro, colocá dos cucharaditas de bicarbonato de sodio y cuatro cucharaditas de vinagre de alcohol.

Así queda mejor el mate.
Tené en cuenta que esta mezcla genera bastante espuma, así que es importante hacerlo con cuidado. Una vez que la espuma se calme, agregá 250 ml de agua caliente, tapá el termo, agitalo suavemente y dejalo reposar durante 12 horas. Al día siguiente, cepillá el interior y enjuagá varias veces hasta que no quede ningún residuo.
El segundo truco está pensado para eliminar los malos olores que a veces quedan impregnados en el interior. Simplemente mezclá el jugo de medio limón exprimido con dos cucharaditas de bicarbonato de sodio y 250 ml de agua caliente. Colocá la mezcla en el termo, tapalo, agitá y dejá reposar por 12 horas.

Un truco fácil.
Luego, enjuagá bien con agua limpia varias veces para asegurarte de que no quede sabor a limón ni bicarbonato. Ambos métodos son económicos, efectivos y respetuosos con el material de tu termo. Además, no requieren esfuerzo extra: basta con prepararlos a la noche y dejar actuar mientras descansás. Al día siguiente, estará limpio, libre de sarro y sin olores molestos.