En tiempos de cambio de estación o cuando los resfríos se hacen más frecuentes, muchas personas vuelven a mirar hacia los remedios naturales que usaban sus abuelas. Uno de los más efectivos y tradicionales en varias regiones de Argentina es el té de chañar, una planta autóctona que desde hace generaciones se utiliza para aliviar los síntomas de la gripe, la tos y los problemas respiratorios.
El chañar es un árbol típico del noroeste y centro del país, muy resistente a la sequía, de crecimiento lento y con frutos dulces de color marrón amarillento. Su nombre científico es Geoffroea decorticans, y tanto sus hojas como sus frutos tienen propiedades medicinales. De hecho, además del clásico té con las hojas, el arrope de chañar (un jarabe espeso y dulce hecho con sus frutos cocidos) es uno de los remedios caseros más usados para calmar la garganta y mejorar la tos.

Un remedio milenario.
El arrope de chañar se puede comprar ya preparado en dietéticas y ferias regionales, pero también puede hacerse en casa hirviendo los frutos maduros durante varias horas hasta obtener una textura densa y oscura. Se toma solo, en cucharadas, o mezclado con agua caliente como si fuera un té.

Tiene grandes propiedades.
Tiene un sabor suave, parecido al del algarrobo, y no contiene conservantes ni aditivos artificiales. Por su parte, el té de hojas de chañar es una alternativa simple y rápida. Se prepara con un puñado de hojas secas en una taza de agua hirviendo, se deja reposar unos minutos y se bebe caliente, idealmente antes de acostarse.
Tiene efectos expectorantes, suaviza la garganta y ayuda a dormir mejor cuando hay molestias respiratorias. Más allá de sus usos medicinales, el chañar también tiene un valor cultural. Es una planta muy presente en la medicina popular de zonas rurales y en la memoria de muchas familias. Su madera, además, es utilizada en carpintería por su dureza y resistencia.

Las abuelas lo conocían.
Recuperar este tipo de saberes tradicionales no solo es una forma de cuidar la salud de manera más natural, sino también de mantener vivas costumbres que forman parte del patrimonio de nuestro país. El chañar, con su té y su arrope, sigue siendo un aliado infalible para enfrentar los síntomas del invierno.