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Plantas

Los tipos de Romero que existen: cómo y dónde plantarlos para que florezcan y estén hermosos

Te contamos las variedades que hay de la planta de Romero y cómo cuidarlas.

Nicolás Amato
Nicolás Amato
Romero. Fuente:(X).
Romero. Fuente:(X).

El Romero es unas de las hierbas aromáticas mas versátiles, valorada tanto en la cocina como en el jardín por su perfume y resistencia. Existen dos tipos de variedades de esta panta.

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El romero rastrero, perfecto en la primera línea de canteros para efecto tapizante

En jardinería, el Romero rastrero se usa en la primera línea de los canteros por su forma tapizante, que cubre el suelo y evita la erosión. Sus ramas se extienden formando una alfombra verde, perfecta para bordes y para contrastar con plantas de distinto porte. Este tipo de Romero aporta color y textura durante todo el año, además de atraer polinizadores. El Romero simple, en cambio, se emplea como arbusto principal y proporciona estructura al jardín. Crece en porte erguido y es un punto focal que resiste bien el sol directo y riegos controlados. La floración de tono violáceo azulado realza macizos y rompe la monotonía verde, mientras que su aroma es un aporte sensorial constante.

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 El romero simple como arbusto central, dando estructura y floración violácea

El Romero vertical se planta en huertas para condimentar comidas y suele concentrar su floración en primavera y verano. Tanto el rastrero como el vertical piden pleno sol y riegos abundantes con buen drenaje. Incluirlo entre otras plantas mejora la estética y la funcionalidad del espacio doméstico, con bajo mantenimiento.

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 Romero vertical en la huerta: ideal para cosechar y aromatizar comidas caseras

 

La Lavanda: una aliada en jardines y hogares

Por otro lado, la lavanda es una planta aromática clásica que aporta color y fragancia a jardines y balcones. Sus espigas florales lilas proporcionan un aspecto elegante y atraen polinizadores, mientras su perfume se conserva al secarse para usos domésticos. Es ideal para bordes y macetas, y combina bien con diversas especies ornamentales.

La lavanda prospera en suelos bien drenados y necesita pleno sol para florecer con intensidad. Requiere riegos moderados y tolera períodos secos, por lo que resulta adecuada para jardines de bajo mantenimiento. Una poda anual favorece la compactación y estimula nuevas floraciones, manteniendo la planta ordenada y saludable.

Sus flores se emplean en saquitos aromáticos, infusiones y productos de higiene natural, y su cultivo aporta valor estético y funcional al entorno. Con cuidados sencillos, la lavanda se convierte en un recurso duradero que mejora la biodiversidad del jardín y ofrece un rincón de calma y perfume. Se corta en manojos para secar y conservar su aroma duradero.