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Jardinería

La planta que imita el ritmo humano: se abre de día y descansa de noche

Este comportamiento natural no es casual y tiene una explicación fascinante que combina biología, adaptación y ritmo ambiental.

Sofia Corzo Cano
Sofia Corzo Cano
Planta. Fuente: (X)
Planta. Fuente: (X)

Entre las plantas que más llaman la atención por su comportamiento está la portulaca, también conocida como flor de seda. A simple vista parece una planta ornamental más, pero quienes la tienen en casa saben que ocurre algo especial: sus flores se abren con el sol y se cierran al anochecer, como si descansaran durante la noche.

Este fenómeno no es caprichoso. La portulaca es una planta que responde de forma directa a la luz solar. Cuando los rayos del sol comienzan a iluminarla, sus flores se despliegan por completo, mostrando colores intensos que van del rosa al amarillo y al naranja. Sin embargo, cuando la luz disminuye, la planta se cierra lentamente y entra en una especie de pausa nocturna.

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La razón por la que esta planta se abre con el sol está ligada a su mecanismo natural de protección y ahorro de energía. Durante el día, la luz favorece la fotosíntesis y la polinización, por lo que mantener las flores abiertas resulta beneficioso. Por la noche, en cambio, cerrarlas ayuda a conservar humedad, proteger los órganos más sensibles y prepararse para el día siguiente.

Este comportamiento se conoce como nictinastia, un movimiento que realizan algunas plantas en respuesta al ciclo de luz y oscuridad. En el caso de la portulaca, este ritmo está tan marcado que incluso en días nublados sus flores pueden permanecer cerradas, esperando la presencia directa del sol para abrirse.

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Además de ser visualmente atractiva, la portulaca es una planta resistente y de fácil cuidado, lo que la convierte en una de las favoritas para balcones y jardines. Su capacidad de abrirse con el sol y cerrarse por la noche no solo la hace especial, sino también un recordatorio de cómo las plantas se adaptan de manera precisa a su entorno.

Observar cómo esta planta “despierta” cada mañana y “descansa” al caer el sol permite entender que la naturaleza también sigue sus propios ritmos. En tiempos donde todo parece acelerado, la portulaca invita a mirar con más atención y a respetar los ciclos naturales que marcan la vida.