Los rumores de una supuesta infidelidad de Luciano Castro sacudieron al mundo del espectáculo y rápidamente pusieron el foco en Griselda Siciliani. Mientras las versiones crecían en televisión y redes sociales, la actriz eligió el silencio y evitó cualquier declaración pública, una actitud que no pasó desapercibida en medio del revuelo mediático.
La primera señal concreta sobre cómo estaba atravesando la situación llegó de manera indirecta. Fue Paula Varela quien, desde Intrusos, contó que decidió escribirle directamente a Griselda Siciliani para saber cómo se encontraba. La respuesta fue breve, clara y sin lugar a interpretaciones: “Está todo re bien, Pau. Gracias por escribirme, estamos en Mardel ahora juntos”, expresó la actriz, en un mensaje que fue leído al aire y que sorprendió a todos.

La frase no solo confirmó que la pareja seguía unida, sino que también dejó en evidencia la postura de Griselda frente al escándalo: no confrontar públicamente y no alimentar versiones. Para Varela, el mensaje fue concluyente y dio a entender que, si el tema se habló puertas adentro, ya habría quedado atrás.
Sin embargo, el debate no tardó en abrirse. Algunos panelistas señalaron que la actitud de Siciliani podría responder a una estrategia consciente para bajar el tono del conflicto y evitar que la situación escale. Lejos del drama o los descargos televisivos, la actriz optó por una respuesta privada que terminó teniendo un fuerte impacto público.

En redes sociales la pareja se mostraba cómplice.
Paula Varela volvió a respaldar su postura y sostuvo que le cree a la actriz. Recordó que Griselda Siciliani siempre fue muy reservada con su vida personal y que no suele exponer conflictos íntimos, incluso en los momentos de mayor exposición mediática.
La postura de Sabrina Rojas
El análisis tomó otra dimensión cuando se sumó la voz de Sabrina Rojas. Su intervención no pasó inadvertida: no solo por la crudeza de sus palabras, sino porque se trata de la ex pareja de Luciano Castro, con quien compartió una larga historia personal y familiar. Desde ese lugar, Rojas aportó una mirada que fue más allá del chisme y apuntó al modo en que se juzga a las mujeres cuando aparecen rumores de infidelidad.

El contundente análisis de Sabrina Rojas.
En su reflexión, cuestionó la presión social que empuja a muchas figuras femeninas a mostrarse imperturbables o “empoderadas” frente a situaciones dolorosas, como si reconocer el impacto emocional fuera una debilidad. También marcó la diferencia en el trato mediático según el perfil público de cada mujer y cómo eso influye en la lectura de los escándalos.
Mientras el tema sigue generando opiniones cruzadas, Griselda Siciliani mantiene una postura firme: silencio público, bajo perfil y una imagen de calma que contrasta con el ruido mediático. Su mensaje, directo y sin vueltas, dejó en claro que, al menos por ahora, la pareja sigue adelante y lejos de la tormenta que se vive afuera.