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Jardinería

Qué plantas sembrar en tu jardín para tener flores y aromáticas todo el año

No necesitás ser un experto en jardinería

Sofia Corzo Cano
Sofia Corzo Cano
Plantas. Fuente: (X)
Plantas. Fuente: (X)

Aunque muchos asocian la jardinería con la primavera, febrero es uno de los meses más importantes para quienes quieren disfrutar de flores y plantas aromáticas durante todo el año. El suelo todavía conserva el calor del verano y las horas de sol favorecen el desarrollo de especies que necesitan fuerza inicial para atravesar el otoño y el invierno sin problemas.

En este momento del año, las flores anuales y bianuales encuentran un entorno ideal para germinar. Es el caso de las caléndulas, que florecen durante meses y se adaptan muy bien tanto al calor como al frío moderado. También es una buena época para sembrar pensamientos y violas, que comienzan a desarrollarse lentamente pero regalan color durante el otoño y la primavera. Las petunias y las alegrías del hogar, en tanto, aprovechan febrero para crecer rápido y asegurar una floración prolongada.

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Otras flores muy recomendadas para este mes son los claveles y las margaritas, plantas rústicas que toleran distintas condiciones climáticas y se mantienen activas durante gran parte del año. Incluso especies como las malvas o las gazanias pueden sembrarse en febrero para lograr canteros resistentes y llenos de color con mínimos cuidados.

Las plantas aromáticas también encuentran en febrero un momento ideal para su desarrollo. La albahaca, protagonista del verano, sigue creciendo con fuerza si se siembra o trasplanta ahora, mientras que el perejil y el cilantro germinan mejor con temperaturas cálidas y riego constante. Estas hierbas permiten cosechas frecuentes y se adaptan bien tanto a macetas como a huertas pequeñas.

Cajones

Para quienes buscan aromáticas más duraderas, febrero es un mes clave para plantar romero, tomillo, orégano y salvia. Estas especies perennes aprovechan el calor para enraizar profundamente y luego atraviesan el invierno sin dificultad. La menta y el cebollino, por su parte, crecen rápido y se expanden con facilidad, por lo que conviene darles espacio o cultivarlas en recipientes.

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El riego es fundamental en esta etapa. El calor intenso obliga a mantener el suelo húmedo, pero siempre bien drenado para evitar pudriciones. Regar al atardecer y proteger las plantas del sol más fuerte del mediodía ayuda a que se desarrollen sin estrés. Aportar compost o materia orgánica desde el inicio mejora la floración y potencia el aroma de las hierbas.

Sembrar flores y aromáticas en febrero es una forma inteligente de anticiparse a las próximas estaciones. Con estas especies, el jardín puede mantenerse activo, perfumado y lleno de color durante todo el año, incluso para quienes recién se inician en la jardinería.