La gala de repechaje de "Gran Hermano: Generación Dorada" que se dio en la pantalla de Telefe el pasado miércoles puede que se marque como uno de los puntos más contradictorios de la temporada.
Lo que sin dudas se ha marcado como uno de los momentos más polémicos de la velada ha sido lo que sucedió con Carmiña Masi, quien quedó tercera en la votación telefónica para volver a "Gran Hermano: Generación Dorada" pero además, se quedó fuera del reality porque Jenny Mavinga le negó la posibilidad de reingresar con el Golden Ticket.

El escándalo vuelve a sacudir a "Gran Hermano: Generación Dorada".
La jugada de Mavinga, quien perdonó a la periodista paraguaya tras el episodio de racismo que le costó la expulsión de la competencia, hizo que existan efectos colaterales que ahora son tendencia en las redes sociales.
Este mediodía, Marina Calabró contó en su columna en "Lape Club Social Informativo" que la producción de "Gran Hermano: Generación Dorada" está en vísperas de recibir una nueva demanda por fraude por parte de los fanáticos de Carmiña Masi.
Desde el fandom de Carmiña indicaron en redes sociales que habría existido una manipulación en los votos telefónicos y por ello, la conductora no pudo volver al certamen de Telefe.
Pero el escándalo no solo sacude a "Gran Hermano: Generación Dorada" por esta inminente demanda que puede caer contra la producción del ciclo, sino que la gala de repechaje dejó entre las dos participantes en cuestión una situación tan incómoda como triste.
En el informe que presentó Marina Calabró en su espacio en el programa de Sergio Lapegüe, recogió el testimonio de Jenny Mavinga, quien contó que desde la gala de repechaje hasta el momento, no para de recibir amenazas de muerte para ella y su familia, pero además se metieron con su trabajo.
La exparticipante del reality contó que diferentes personas hackearon sus redes sociales personales, las laborales y hasta se metieron con el sistema de turnos del salón de belleza que tiene, cancelándole todos sus trabajos.