Este viernes ha quedado atrás la semana más difícil y agitada de la Familia Real: comenzó el lunes sin el tan mentado regreso del rey Juan Carlos y terminó hoy con la presencia estelar de la reina Sofía.
La sensación que ha quedado en Zarzuela es que, por más que nos duela, hemos perdido para siempre al rey Juan Carlos de estas ceremonias tan esperadas.

El 12 de octubre ha sido una fiesta nacional atípica a la cual el rey Juan Carlos deseaba más que nunca ir: hubiera marcado su regreso a España.
Sus amigos más cercanos, como el periodista Carlos Herrera o Pepe Fanjul, habían adelantado que el lunes pasado era la fecha que el rey Juan Carlos les había indicado como regreso.

Es más: el rey Juan Carlos iba a regresar a España en un vuelo de línea en lugar de utilizar uno privado como el que marcó su histórica partida de España.
Otra posibilidad de regreso hubiera sido hoy, pero Felipe y las presiones del Gobierno de Pedro Sánchez se lo impidieron. Hay que decirlo: es de total incertidumbre el futuro del rey Juan Carlos.

Hace más de dos meses que el rey Juan Carlos permanece aislado en un resort de Emiratos Árabes sin mayores deseos que leer las barbaridades que se dicen de él.
El resto del tiempo el rey Juan Carlos se lo pasa echado en la cama y, de vez en cuando, cumple con la gimnasia que le han recomendado sus médicos. No regresará el emérito. No por un buen tiempo. Y la reacción de la reina Sofía ha estado lejos del lamento.