Una de las grandes sorpresas y gran candidata a quedarse con “Supervivientes 2020” es, sin dudas, Rocío Flores. A la joven le pasó de todo en la isla y por eso se ganó el cariño del público.
Varias fueron las veces que vimos a la concursante llorar frente a las cámaras. Principalmente, cuando le tocó hablar de su madre, Rocío Carrasco, con quien lleva ocho años sin hablarse; y también cuando recibió la carta de sus pequeños hermanos.
Asimismo, a la hora de hacer las pruebas y saltear los obstáculos, la joven mostró un enorme crecimiento, logrando hacer cosas en las últimas semanas que no había podido hacer antes como, por ejemplo, pescar.
Lo que más ha sorprendido de la hija de Antonio David Flores fue el rotundo cambio que tuvo en su cuerpo, perdiendo una buena cantidad de peso al punto de señalar: “Noto cambios físicos aunque no tenga un espejo. A la hora de vestir noto que he bajado bastante”.
Eso se suma a las ganas que tiene Rocío de pasar por el quirófano y realizarse un retoque en el busto, algo que algunos de sus compañeros le recomendaron que no haga, pero ella insiste: “Pienso hacérmelo sí o sí”, decía.

La concursante también está muy cerca de tener el color de pelo que solía tener cuando era niña, ya se le había oscurecido con el paso del tiempo: “Estoy más rubia”, les dijo a los otros concursantes.

Así, a horas de retornar a Madrid para finalizar con “Supervivientes 2020”, Rocío Flores se empieza a preparar para continuar con sus cambios físicos.