La Reina Letizia ante todo es una madre de dos niñas que han comenzado a asumir la vida cargada de vértigo y decisiones que les espera, especialmente la atención de la consorte está centrada en la Princesa Leonor, futura Reina de España.
Como toda madre, la Reina Letizia no ha podido hacer como en otros momentos de su reinado y mirar al costado lo que ocurría con el emérito Juan Carlos, abuelo de la Princesa Leonor y encargado de implicar a su propia nieta en cuentas investigadas por la Justicia suiza.

Esta vez la Reina Letizia se ha metido de lleno en el escándalo por supuesta corrupción: eso ha salpicado las estructuras del Palacio de Zarzuela, a tal punto de obligar al Rey Felipe a desligar a la Princesa Leonor y a él mismo de recibir cualquier herencia de Juan Carlos.
Ni el confinamiento en estado de alerta ante la pandemia de coronavirus que ha provocado más de 27 mil víctimas en España, ha impedido que la atención no se centre en los manejos poco claros de Juan Carlos y que la Princesa Leonor, a punto de cumplir 15 años, ya sepa de ellos.

La Reina Letizia le ha pedido a su marido el Rey Felipe que, ante esta situación impensada a principios de año, interviniera ante su propio padre con el fin de evitar que se ensuciara el buen nombre de su primogénita, la Princesa Leonor.
La Reina Letizia ha encomendado al Rey Felipe la misión urgente de lavar la imagen de la heredera, excluyéndola de cualquier herencia que pudiera recibir como integrante de una sociedad con cuentas off-shore en paraísos fiscales totalmente ajenos al conocimiento de la pequeña.

"Piensa en nuestra hija, no llegará a reina".
La especialista en realeza, Pilar Eyre, ha citado lo que le dijo la Reina Letizia a su marido el Rey Felipe: los peores temores de la consorte se han hecho realidad, y a la Princesa Leonor, con antecedentes así, le espera un futuro incierto.