No es un día cualquiera en la familia Jurado, hoy se conmemoran 14 años de la muerte de una de las artistas más queridas de España, Rocío, la abuela de la concursante de “Supervivientes 2020”.
La cantante todoterreno fue bautizada como “la más grande”, por todos, tanto arriba como abajo del escenario, dejando una huella imborrable en toda su familia, pero en especial en la pequeña Rocío.

Desde el momento que nació la hija de Antonio David Flores y Rocío Carrasco, la cantante mostró a pleno su felicidad, convirtiéndose en una joven abuela de 52 años y estando en el pico más alto de su carrera.
Si bien la niña había heredado los preciosos ojos y los rasgos del lado de la familia de Pedro Carrasco, el carácter y la forma de apreciar la vida, fueron siempre similares a los de Jurado.

A lo largo de las 14 semanas que lleva la concursante en “Supervivientes”, ha sacado a relucir su personalidad idéntica a la de Rocío Jurado, siendo leal a sus convicciones y mostrando honestidad a la hora de relacionarse con los demás.
Tajante cuando tiene que serlo, sincera, clara, sensible y muy cariñosa son los calificativos que describen a Rocío Flores, algo muy evidentemente heredado de su querida abuela.

La relación que mantuvieron entre ambas fue de muy unidas. Los primeros años, cuando reinaba la armonía en la familia, la niña era el centro de atención y su abuela le daba con todos los gustos, teniendo un contacto permanente y diario.
Tal vez, la característica más fuerte que heredó Rocío Flores de la cantante fue su amor por la familia y la protección permanente. Si bien la superviviente lleva casi 8 años peleada con su mamá, defiende a capa y espada a cualquier persona de su entorno, siendo el fiel reflejo de su abuela.