Una persona puede tener años en la televisión o en la radio, pero un mínimo descuido puede costar muy caro, como hablar sin darse cuenta que el micrófono estaba abierto, como le pasó a Belén Esteban.
Mientras toda España empieza a salir de a poco luego del confinamiento obligatorio, la cocinera de “Sálvame” continúa haciendo sus salidas desde su casa, dado que por su diabetes es considerada una ciudadana de riesgo.

No es la primera vez que Belén tiene un inconveniente en alguna de las transmisiones de Telecinco. Ya le pasó en el primer programa de “La última cena”, cuando le llevaron la comida a la 1 de la madrugada.
La princesa del pueblo apareció en su sección de recetas a domicilio, con champignones y jamón en el menú de “Sálvame”. Mostró los ingredientes y comenzó con el proceso de cocción.

La interacción de Belén con sus compañeros de equipo y con el propio Jorge Javier Vázquez, es por demás dinámica y divertida. El propio conductor no dudó en jugar con ella y sacarla un poco de quicio al dudar de la dificultad de la receta.
“El proceso es cortar trocitos, tampoco es hacer una emulsión"; "¿Te lo haces tú?", preguntaba la colaboradora: "Yo hago lo que sé y lo que me dicen mis directores", respondió Jorge Javier.

Luego, la cocinera continuó: “¡Estoy harta de las recetas! Me desanimas, me pongo nerviosita”, apuntó entre risas. Luego, continuó con su arte y mientras pasaban imágenes de los ingredientes, llegó lo peor.
El micrófono quedó abierto y Belén Esteban no se dio cuenta: “El cachondeo que tiene con las recetitas ¡La madre que le parió!”. Esa frase provocó las carcajadas del presentador y todo el equipo de “Sálvame”. Ella, colorada de la vergüenza, continuó cocinando y riéndose de sí misma.