La familia del Rey Felipe recibe noticias todos los días capaces de sembrar preocupación y una sensación inevitable: la salud de Juan Carlos está cada vez peor.
De noche y a escondidas, la primera imagen en cuatro meses ha sembrado la preocupación en los familiares del Rey Felipe, quienes han visto con el correr de los meses el deterioro lógico en un hombre de 82 años que nunca se ha cuidado.

Cultor del buen vivir, del buen comer y del mejor beber, Juan Carlos ha vivido como ha querido durante sus 39 años y, hasta el día de hoy, el padre del Rey Felipe no se priva de su Martini Dry. Pero todo tiene un límite y con exiliarse en el Caribe no alcanza.
Medicado tras su operación a corazón abierto con un triple by pass, la salud de Juan Carlos ha sido la única noticia que había ocupado los tabloides españoles. Hasta que llegó el confinamiento y los problemas de salud se agravaron.

Una profunda depresión se apoderó de Juan Carlos, pero lo peor ocurrió hace una semana: su ex amante Corinna incendió con sus declaraciones involucrando al Rey Felipe, quien ya se había desligado de su padre a través de un comunicado.
En medio de toda la delicada situación procesal, Juan Carlos fue trasladado a la clínica La Zarzuela, muy cerca de la residencia de la familia real.

Si bien muchos medios españoles quisieron instalar que se trataba de un chequeo de rutina, Vanitatis ha confirmado que puede tratarse de algo más grave ya que la hora de las diez de la noche es atípica y la forma del traslado ha sido con ayudantes, un bastón y luego una silla de ruedas.
La imagen del padre del Rey Felipe también ha sido reveladora: mucho más delgado y sin mascarilla, recién habría cumplido con todas las medidas de seguridad para minimizar el riesgo de contagio por coronavirus puertas adentro de la clínica. Pronta recuperación para el emérito.