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REALEZA

No tienen perdón de Dios: la burla y el rumor más grave sobre la Reina Letizia

Es un tema delicado para burlarse.

Alfredo Aráoz
Alfredo Aráoz
Reina Letizia. Fuente: (Instagram)
Reina Letizia. Fuente: (Instagram)

Es un tema demasiado delicado para andar calificándolo más de lo debido o ponerle sobrenombres a una situación indeseada para cualquier persona: y el caso de la Reina Letizia, no es ajeno.

Ya pasaron diez años de un evento difícil de recordar para la Reina Letizia: la boda de Victoria de Suecia y Daniel Westling: se trató de una fiesta inolvidable para los presentes de todas las casas reales del mundo reunidos en la catedral de Estocolmo.

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Como no podía ser de otra manera, la Reina Letizia y el Rey Felipe fueron uno de los invitados principales a la boda, pero el recuerdo de la fiesta dejó un gusto ingrato en la consorte.

Fue especial la cita: todos los miembros de la entonces familia real española dieron el presente junto al Rey Felipe y la Reina Letizia, a excepción de don Juan Carlos, ajeno a este tipo de eventos.

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Pero el Rey Felipe y la Reina Letizia no quisieron perderse las nupcias de la heredera sueca: hasta la reina Sofía brilló como en las viejas épocas con un vestido de Valentino.

Las infantas Elena y Cristina, la primera con un vestido capote de Caprile y la segunda acompañada por Iñaki Urdangarin por última vez, quienes luego del escándalo de Nóos, tampoco se quedaron atrás. Pero todas las miradas fueron para la Reina Letizia.

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Y fueron miradas cargadas de envidia y malicia, de burlas y comentarios despreciables: la Reina Letizia no salió muy bien parada, ni en España ni el resto de Europa. El vestido de Felipe Varela en muselina, bordado con pétalos de geranios, rosas y miniclaveles en tul, no convenció a muchos.

Pero el problema de fondo remarcado por todos los especialistas en realeza estaba, quizás, en el color del diseño, que apagaba por completo a la Reina Letizia y acentuaba su delgadez generando la alarma por su comportamiento alimenticio y titulares irrespetuosos como "La Princesa Cerilla". Un dolor que ha sanado con el tiempo, pero vaya que ha dolido en su momento.