Alejandro Sanz actualmente pasa uno de los momentos más importantes de su vida con su nueva pareja, la cubana Rachel Valdés Camejo, con la que ya tiene seis meses saliendo.
Alejandro, no obstante, está siendo perseguido por su pasado encarnado específicamente por su expareja, Raquel Perera, quien pretende según ella luchar por lo que le corresponde.

Sanz había llevado el tema de Raquel con tranquilidad, de hecho, se habían reunido de forma amena en la ciudad de Miami en el mes de marzo antes de la cuarentena, pero ahora todo cambió.
La española quiere luchar por lo que le corresponde por su antigua relación con el cantante. Y es que tras esa reunión este 15 de abril, Sanz introdujo una demanda de divorcio sin previo aviso.

Esta acción del artista no la esperaba la empresaria, quien quiere ponerse manos a la obra y luchar por lo que le corresponde, ya que el documento (según supo la revista “Hola”) señala que no le tocaría nada a la ibérica.
La respuesta de Perera no se hizo esperar y pide 40 mil euros de pensión y la cobertura total de los gastos de sus hijos, Dylan y Alma, al español, así como una repartición justa de todos los bienes.

Por si fuera poco, un juez de Estados Unidos ordenó el congelamiento de las cuentas en ese país del cantante, luego de que Raquel señalara en un documento su temor a que se despilfarre el dinero de sus hijos.
Adicionalmente, la psicóloga pide la custodia integral de sus hijos, argumentando que el famoso solo los ha visto en cinco oportunidades desde que se separaron.