Un buen día la gota rebalsó el vaso: sólo la Reina Sofía sabe todo lo que ha sufrido en 39 años de reinado junto a Juan Carlos, pero lo peor ha llegado exactamente desde el 19 de junio del año pasado.
Se ha cumplido poco más de un año cargado de malas noticias, de dolores de cabeza, de casos de corrupción, de amoríos probados, del martillo de la Justicia sobre la cabeza del emérito y una decisión impostergable de la Reina Sofía: se va de España.

La medida drástica de la Reina Sofía venía cocinándose lentamente desde que le dieron el alta a Juan Carlos en la operación con triple by-pass a corazón abierto.
Una vez que Juan Carlos se mostró recuperado, la Reina Sofía comenzó a tomar la decisión de alejarse y una muestra contundente fue el confinamiento.

Durante el Estado de Alarma, la Reina Sofía eligió compartir el confinamiento junto a Irene, su hermana, en la tercera planta del Palacio de la Zarzuela.
Alejados el uno del otro, sin ningún tipo de contacto entre ellos, Juan Carlos pasó los últimos meses guarecido en su estancia, desde donde mantenía videollamadas con sus personas de confianza.

La Reina Sofía, según explicó Pilar Eyre, le cedió una habitación a su propia hermana con un pequeño gabinete, y que allí pasarían muchas horas juntas, tantas que ha decidido marcharse definitivamente del lado de su marido, quien deberá decidir si se queda a enfrentar las investigaciones o huye a Santo Domingo.
La Reina Sofía se irá en las próximas semanas a Miravent, su refugio particular para huir de vez en cuando cuando la tensión familiar se endurece. Pero el gran destino que la espera para los próximos meses no es otro que su amada Grecia, con su hermana, y con toda su familia.