Hay una acusación grave que pesa sobre el rey Juan Carlos y no es de la Justicia: es del pueblo. Y el Rey Felipe paga los platos rotos y algo más.
Las encuestas coinciden en que el padre del Rey Felipe ha destrozado a la institución con sus episodios de corrupción.

El último escándalo ha sido la gota que rebasó el vaso: los 65 millones de euros que recibió de los jeques árabes.
El Rey Felipe es quien, ante esta situación dio un paso al lado para no quedar vinculado a una nueva polémica de su padre.

Eso es tan sabido como que Juan Carlos al Rey Felipe no se la está poniendo para nada fácil y el exilio a Sanxenxo es el destino inevitable. Pero aún hay más.
El padre del Rey Felipe dejará Zarzuela en los próximos meses con una certeza que se llevará a la tumba: lo tenía todo y se ha quedado sin nada.

El Rey Felipe se debate entre quitarle o no el título del rey emérito, pero en realidad espera un gesto de su padre: la renuncia.
Defina lo que defina Juan Carlos, lo seguro es que tiene decidido desterrarlo y que viva con la Infanta Cristina: una casona de 10 habitaciones. Incómodo no estará.