El Rey Juan Carlos ha vivido un confinamiento complicado: bien de salud, salvo por los chequeos de rigor, pero con una tensión constante por los 65 millones de euros.
Esa cifra es la que se ha repetido una y otra vez para el Rey Juan Carlos: la prensa ha intentado en vano que rompiera el silencio, pero no ha tenido la suerte que el motivo de su felicidad.

Felipe González es el gran amigo incondicional del Rey Juan Carlos y lo ha acompañado bajo sol y sombra, incondicional, único, capaz de emocionarlo hasta las lágrimas.
Es que el Rey Juan Carlos se ha quedado literalmente solo en la tercera planta del Palacio de la Zarzuela y la aparición de los amigos llegan en un momento muy especial.

Se llama igual que el rey, pero este Felipe nunca le ha quitado el saludo ni la palabra a su padre, el Rey Juan Carlos, quien se prepara para el exilio en Sanxenxo y luego en Suiza junto a su hija Cristina.
A raíz de la ausencia en el homenaje oficial a los fallecidos por covid-19, el amigo íntimo del Rey Juan Carlos generó la pregunta: “¿Dónde está Felipe?”. Él mismo lo aclaró.

"He retrasado las revisiones que me correspondían de acuerdo con los médicos. Lo que me recomiendan es que cuanto más tiempo esté en este aislamiento, mejor".
Asimismo, el amigo del Rey Juan Carlos llamó al emérito y le manifestó todo su apoyo: pidió abiertamente no borrar "su legado histórico" y el "respeto a la presunción de inocencia".