Ocurre cada año y este año tan especial no iba a ser la excepción: se trata del karma que acompaña a Máxima de Holanda, quien decidió pasar sus polémicas vacaciones en Grecia, cerca de la residencia de la Reina Sofía.
Máxima de Holanda sabe a lo que se somete y sufre por las críticas impiadosas que recibe cada temporada estival: su familia es de las pocas que veranea lejos de Holanda.

Y hay un engaño que los críticos a Máxima de Holanda no toleran: los posados tienen como escenario alguno de los palacios de la casa real holandesa, pero sus vacaciones en realidad transcurren en un rincón paradisíaco de Grecia.
Vecinos de la Reina Sofía, próxima a arribar a Grecia luego de Mallorca, Máxima de Holanda han acrecentado la polémica del año pasado cuando han tenido que renunciar a Mozambique.

Las vacaciones de Máxima de Holanda son una historia larga: primero se enamoró de Machangulo, en Mozambique, y ahora de Spetses, en Grecia.
Pero al enamoramiento le siguió el escándalo: fue cuando Máxima de Holanda gastó millones en acondicionar el palacio en plena crisis financiera internacional.

El pedido de austeridad a la privilegiada clase monárquica no llegó a Máxima de Holanda, quien compartió un doble error con el Rey Guillermo: primero compraron un terreno y después iniciaron unas obras que tuvo que aprobar el Gobierno del país.
En aquel entonces, la crisis desatada por la adquisición obligó a Guillermo y Máxima de Holanda a vender la propiedad un año después. Ahora la residencia en Grecia, de donde es la Reina Sofía, correría la misma suerte: a la venta.