No ha sido fácil mantener la calma durante este trágico año. Así lo vive Paz Padilla, quien en apenas 23 días tuvo que despedir a su marido, Antonio Juan Vidal. Y esta semana afrontó otro golpe con la partida de su suegra, Ana Isabel Agarrado.
Tras una larga enfermedad, la señora Ana Isabel dejó este mundo el pasado 10 de agosto. Despertando en su familia una nueva herida irrevocable, como se ha podido observar en la mirada de la periodista.

Ante el hecho, la colaboradora de “Sálvame” decidió no emitir declaraciones. Una postura que los medios han intentado mantener a raya para respetar el debido luto a la memoria de sus seres queridos.
Definitivamente, la realidad pone a Paz contra las cuerdas de la tristeza por tercera vez. Recordemos que este año también tuvo que despedir a su mamá, Dolores Díaz, con quien mantenía una relación sumamente cercana.

Por el momento, Padilla se mantiene en reserva, en Zahara de los Atunes, Cadíz. Allí está en compañía de su hija, Anna Ferrer Padilla desde el pasado 26 de julio, cuando dio el último adiós a su esposo.
En esa ocasión, la comunicadora respondió a los mensajes de consuelo y declaró: “Hoy hace una semana que perdí al amor de mi vida, gracias a todos por estar conmigo y al trato humano”.

Asimismo, la empresaria explicó que se marcharía a un retiro para sobrellevar su soledad. Sobre esto reflexionó: “Estoy atravesando un desierto y solo veo piedras, pero él me ayudará a encontrar mi destino”.
En este rincón del mundo, la actriz recibió la triste noticia sobre el fallecimiento de su suegra. Si bien había tomado unos días para superar la ausencia de Vidal, siguió muy de cerca el estado de salud de Doña Ana Isabel, quien finalmente se despidió a principios de esta semana.