La Familia Real volvió a Madrid con sensaciones encontradas: no fueron vacaciones las vividas y la Princesa Leonor lo sabe mejor que nadie.
Activa desde el ingreso a Mallorca, sentada al lado de su padre por primera vez, la Princesa Leonor comenzó a asumir el rol de futura Reina de España.

Sostén literal de su hermana Sofía desde la primera aparición pública, la Princesa Leonor ha sufrido como propio el accidente de su hermana que le demandó sutura, vendaje y muletas.
Lejos de bajonearse anímicamente por lo sucedido, la Princesa Leonor ha llevando la bandera del optimismo hasta la última parada técnica antes de emprender el regreso a Madrid.

Fue en Ibiza el último tramo del recorrido sin posado oficial, Copa del Rey de Vela, salidas de ocio ni la habitual despedida oficial en el Palacio de la Almudaina.
Ninguno de los actos habituales de la familia de la Princesa Leonor han podido ser posibles este año luego de los escándalos protagonizados por Juan Carlos, ya exiliado en los Emiratos Árabes.

Como consuelo y regocijo al alma han quedado los gritos y vitoreos que se han escuchado hasta subirse al avión privado que trasladó a la Familia Real: cariño y apoyo a Felipe y también a la Princesa Leonor.
“¡Viva Felipe! ¡No nos dejes, Felipe!”, ha sido el ruego de una vecina que ha emocionado a toda la Familia Real, entre ellos a la Princesa Leonor, con la sensación de que queda mucho trabajo por hacer en los meses restantes del año. Ya habrá tiempo para descansar.