Si hay un sector que ha sufrido como ningún otro los embates de la pandemia, ese ha sido el artístico y Rocío Carrasco ha caído en esa.
La colaboradora está apremiada económicamente debido a la cancelación que tuvo que hacer al inicio de la pandemia de “Qué no daría yo por ser Rocío Jurado”.

El espectáculo se estrenó el año pasado y para el verano español que ya se termina, tenía previstas varias fechas que tuvieron que suspenderse a causa de la pandemia de coronavirus, lo que le provocó pérdidas a la tertuliana:
“Antes de la pandemia teníamos cerca de 40 fechas cerradas”.

No obstante, la cantante acaba de cerrar más fechas para que el musical continúe en los escenarios españoles en este otoño que se avecina:
“Te tienes que adaptar porque a cada momento te encuentras con circunstancias distintas”.

Hasta el momento, ningún miembro del clan Jurado-Mohedano ha asistido al espectáculo ideado por la hija de Rocío Jurado.
El único que acompaña a la colaboradora en cada función de “Qué no daría yo por ser Rocío Jurado”, es su mano derecha y esposo, Fidel Albiac.