Esta mañana, desde la planta de la farmacéutica Pfizer, en la ciudad estadounidense de Portage, comenzaron a salir las primeras dosis de las vacunas contra el coronavirus para empezar la campaña en Estados Unidos a partir de mañana.
La logística que implica este fármaco de vanguardia es colosal, puesto que tienen que mantenerse a temperaturas ultrafrías (entre -60 y -80°C) durante todo el recorrido y el almacenamiento.

Amoldados a las exigencias de la vacuna, las compañías de logística Fedex y UPS están operando de manera conjunta con el laboratorio para trasladar los medicamentos. Mañana llegarán a 145 de los 600 puntos de inoculación.
Los fármacos llegarán al resto de los centros de vacunación, en los 50 estados del país, durante la semana. Quienes tendrán prioridad para inyectarse serán aquellos que vivan o trabajen en residencias de ancianos y los trabajadores de la salud.
Fuente: The Independent.
Primero se distribuirán unas 3 millones de dosis de la vacuna, algo que se aprecia insuficiente para la cantidad de personas que precisan ser inoculadas. Sin embargo, el Gobierno confía en que para fin de año podrán entregarse 40 millones.
Las empresas farmacéuticas (además de Pfizer) y los Gobiernos de Donald Trump y su sucesor, Joe Biden, deberán hacer frente a la mayor campaña de vacunación de la historia del país norteamericano.
Fuente: DW.
Mientras muchos de sus ciudadanos aguardan ansiosamente la llegada de la vacuna, Estados Unidos está atravesando una cruda tercera ola de la pandemia. Ayer se registraron más de 219 mil contagios y 2.368 decesos, según la Universidad Johns Hopkins.
La mayor potencia del mundo es también el país más afectado, en términos absolutos y no relativos, por la pandemia. Hasta el momento contabiliza más de 16 millones de infectados y más de 279 mil fallecidos a causa de la enfermedad.